Llenarle la cuenca a alguien.
A la mejor cocinera, se le ahuma la olla.
Más refranes hay que panes; y cuando no tengo pan, pido consuelo a un refrán.
A falta de faisán, buenos son rábanos con pan.
Como la moza del abad, que no cuece y tiene pan.
Al mal panadero hasta la harina le sale negra.
Con pasteles de esperanza, nunca se llena la panza.
El mismo cuchillo me parte el pan y me corta el dedo.
No tenemos para pan, ¿y lo gastaremos en tafetán?.
Lobos de la misma camada.
Muchas manos en un plato causan arrebato.
Cantan la nana a los cigoñinos las campanas.
El pan con hartura y el vino con mesura.
Abad de zarzuela, comisteis la olla, pedís la cazuela.
Pan ajeno nunca es tierno.
Berzas y tocino, manjar de vizcaíno.
Lo comido por lo servido.
Mucho pan y poco queso, es de hombre de seso.
Dijo la sartén a la caldera: "Quítate allá culinegra.".
Cuando pitos, flautas; cuando flautas, pitos.
Come, que de lo yuyo comes.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
El pan con ojos, el queso sin ojos, y el vino que salte a los ojos.
Agua de por San Juan, quita vino y no da pan.
En la boca del horno se quema el pan.
A confite de monja pan de azúcar.
Amigo que no da pan y cuchillo que no corta, aunque se pierda no importa.
En buenas manos está el pandero que lo sabrá bien tañer.
Bien parece cuanto en la olla cuece.
El buen pan se hace con trigo, y con franqueza el amigo.
Las migas de pan a las dos vueltas ya están, las del pastor cuando más vueltas mejor.
Hacerle a uno la pascua.
Comida sin siesta, campana sin badajo.
Déjate de tanto refrán, y empieza a buscar el pan.
Mal mascado y bien remojado.
Llenar el tarro.
El buen paño dentro del arca se vende.
Donde tengas la olla no metas la polla.
A consejo malo, campana de palo.
Dale un pez a un hombre y comerá un día; enseñale a pescar y comerá siempre.
Del mal manjar, un bocado nomás.
Al pino por donde vino.
De pico tenía mi abuelo un jarro, se cayó y se quedó chato.
Hoy que tengo para pan, ya no tengo dientes.
En San Antón, calabazas al sol.
Dedo encogido, no rebaña el plato.
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
Con hermosura sola no se pone la olla.
El plato de la mesa ajena se antoja más que el propio.
No nada más de pan vive el hombre.