Al que te puede tomar lo que tienes, dale lo que te pidiere.
Salud y fuerza en el canuto.
El juez perverso, condena a la paloma y libra al cuervo.
El que pega primero pega dos veces.
La paja en el ojo ajeno se mira más despacio.
Viuda honrada, su puerta cerrada.
A calza corta, agujeta larga.
El amor es el oficio de la mujer y la amistad el oficio del hombre
Acertar una y errar diez, mal acierto es.
El que por su gusto es buey hasta la coyunda lame.
Ahullama no pare calabaza.
No es más sabio el que más sabe, sino el que lo oportuno sabe.
Como al caballo le prueba el camino, a los hombres les prueba su sino.
En casa del herrero, martillo de palo.
La casa, la mujer la hace o deshace.
Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo
La mejor bendición mejor para que haya una buena cosecha es una calabaza lleno de sudor.
No perjudiques los proyectos del Dios ni descubras solo para ti la voluntad del Dios.
Mucho te quiero perrito; pero de pan, poquito.
Tenga yo salud, y dinero quien lo quisiere.
Antes de casarse, solterona; después de casada, señora.
Ni al niño el bollo, ni al santo el voto.
A una bella muchacha nunca le falta enamorado.
El hombre haragán trabaja solo al final.
Tantas veces fue el burro al molino, que olvido el camino.
Belleza sin talento, veleta sin viento.
No creas jamás que tu enemigo es débil.
La cerda vistiendo seda, igual de marrana queda.
Quien dineros ha de cobrar muchas vueltas ha de dar.
Las bendiciones nunca vienen en pares, y los infortunios nunca vienen solos.
La vaca y la mujer, paren a la vez.
De un golpe no se derriba un roble.
Favores recordados, ¡ya están saldados!.
Hay que arar con los bueyes que se tenga.
La belleza passa, la sabiduría permanece.
Al viejo y al olivar, lo que se les pueda sacar.
A quien teme preguntar, le avergüenza aprender.
Quien a uno castiga a ciento hostiga.
Al fuego y al fraile no hurgarles.
Hablar de la guerra y estar fuera de ella.
La ocasión llega, llama y no espera.
Ya viene Marín Moreno, el que quita lo malo y pone lo bueno.
Por do salta la cabra salta la que mama.
Cuando fueres a concejo, acuerda en lo tuyo y deja lo ajeno.
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
La verguenza es último que se piedre.
La oscuridad reina a los pies del faro.
Gracias fuera de sazón, desgraciadas son.
Guárdate del amor que te mira los bolsillos
Manda, manda, Pedro y anda.