Del agua mansa líbreme Dios que de la brava me libro yo.
Si iniciaste el camino por voluntad propia mil ri parecen uno solo. (El ri es una unidad de medida de longitud japonesa)
Intimidades, solo en las mocedades.
Con regla y compás, en tu casa vivirás; sin compás y sin regla, ni en tu casa ni fuera de ella.
En dinero o en querer, mejor que mañana ayer.
Inclinar la balanza.
El tiempo pasa en un abrir y cerrar de ojos.
A ti te las digo, Pedro; si por ti las toma Juan, es que también a ti te van.
Quien tiene boca se equivoca pero el que tiene seso, no dice eso.
Hombre avisado, medio salvado
Oye lo que yo digo y no mires lo que hago.
Estudiando con tesón, al fin entra la lección.
Estar armado hasta los dientes
Los carpinteros dan forma a la madera; los flecheros dan forma a las flechas; los sabios se dan forma a sí mismos.
Si quieres que algo se haga, encárgaselo a una persona ocupada.
Machete estáte en tu vaina, garabato en tu rincon.
Quien destaja no baraja.
De baldón de señor, o de marido, nunca zaherido.
Lo que ha de ser, va siendo.
La hermosura, revuelta, mas la fea, ni compuesta.
Al asno a palos y a la mujer a regalos.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
Ahorra, ahorrador para que gaste el gastador.
El amor de un hombre por una mujer se desvanece como la luna, pero el amor de un hermano por un hermano es permanente como las estrellas y perdura como la palabra del profeta.
Lo fiado es pariente de lo dado.
El caballo que es rotón, y el jinete que le hace daño.
Es peor un tropezón de la lengua que de los pies.
El que porfía mata venado.
A chico pié, gran zapato.
Los mejores compañeros en las horas desocupadas son los buenos libros.
Cuando el dinero habla, la verdad calla.
La mujer hermosa, o loca o presuntuosa.
Piedra que rueda, no crea moho.
Viento, mujer y fortuna, mudables como la luna.
Desde el día de santa Catalina o nieve o barro
A quien dan y no toma, dicha es que le sobra.
Sabedlo, coles, que espinazo habéis en la olla.
La gracia de cada refrán, es decirlo en el momento y el lugar en donde van.
Tal para cual, para tal culo, tal pañal.
Nadie pone más en evidencia su torpeza y mala crianza, que el que empieza a hablar antes de que su interlocutor haya concluido.
Mucho ojo, que la vista erro.
Maderos hay que han dicha, maderos hay que no; de unos hacen santos, y de otros carbón.
Oficio ajeno, dinero cuesta.
De sabio hace gala quien no se admira de nada.
El ojo de un amigo es un buen espejo.
Habla poco, escucha más, y no errarás.
De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.
Mejor prevenir que lamentar.
Una alegría compartida se transforma en doble alegría; una pena compartida, en media pena.
Más vale estar con la boca cerrada y parecer estúpido, que abrirla y confirmarlo.