Dinero guardado, barco amarrado.
Al asno no pidas lana.
Quien la verdad dice: ni peca, ni miente.
Después de comer, ni un sobre escrito leer.
A brutos da el juego.
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
Bien reza, quien en servir a Dios piensa.
Más vale bueno que mucho.
El buscador es descubridor.
Hablar con el corazón en la mano.
Grabemos los agravios en la arena y las gentilezas en el mármol.
De buena semilla, buena cosecha.
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
Quien busca, halla.
La persona que es curiosa tiene un refrán para cada cosa.
La más cómoda herramienta, al perezoso le asienta.
Buena, por ventura; mala, por natura.
Dan darán, dicen las campanas.
Dios da pan a quien no tiene dientes.
La alegría es el mundo de la libertad
Jornada emprendida, medio concluida.
Poca hiel corrompe mucha miel.
Se las sabe por libro
Pecado de mucho bulto, no puede estar siempre oculto.
Ladran, pues cabalgo.
El mono sabe el palo al que trepa.
El que calla, otorga.
Más confío en el trabajo que en la suerte.
Hebra larga, costurera corta.
No alabes el día hasta que haya llegado la tarde; no alabes a una mujer hasta su pira; no alabes una espada hasta haberla probado; no alabes a una doncella hasta que se haya casado; no alabes el hielo hasta haberlo cruzado; no alabes la cerveza hasta haberla bebido.
Aceituna cordobí para boca toledana no vale un maravedí.
Casarse bajo el palo de la escoba
Por el rastro se da con la liebre.
Conejo, perdiz o pato, venga al plato.
El aburrimiento es una desgracia
Los pensamientos no tienen fronteras
Más ordinario que yogurt de yuca.
Buena pata y buena oreja, señal de buena bestia.
Imaginación hace cuerpo de lo que es visión.
Con persona de pelo panojo, mucho ojo.
Al perro que tiene dinero se le llama señor perro.
Hacer una cosa contra viento y marea.
El perdón sobraría donde el yerro falta.
Jugar al abejón con alguien.
Mandar quiero, aunque sea en un gallinero.
En San Antón dijo el gallo a la gallina pon.
Abril, aguas mil y todas caben en un barril.
Echa cuentas, que te saldrán cuentos.
Nuestros padres nos han enseñado a hablar y el mundo a callar.
Mantener en vista el conjunto y tomar los trabajos diarios en las manos.