A falta de trigo, venga centeno.
No bebas agua; que te emplazarán los bueyes.
Cuida tu cerebro que tu cerebro cuidará de ti.
A cada cual se le levantan los pajarillos en su muladar.
Más vale dar que la carga llevar.
Cuando se trabaja no se tiene tiempo de ganar dinero.
Ni con toda hambre al arca, ni con toda sed al cántaro.
Más enseñan las manos que los labios.
Ni miento ni me arrepiento.
Hacer más daño, que un buey por un tejado.
Antes que armas tomar, todo se ha de tentar.
Muy bueno no puede ser quien indulgente no es.
Hay que dar el todo por el todo.
Ramos mojados, ésos mejorados.
Compra con tu dinero, y no con el ajeno.
El corazón del avaro se parece al fondo del mar, ya pueden llover riquezas, no se llenará.
Perdona al ofensor y saldrás vencedor.
Bien te quiero, bien te quiero, mas no te doy mi dinero.
Hay que dar tiempo al tiempo.
Primero la obligación y luego la devoción.
El dolor embellece al cangrejo.
Con un pozo y un malvar, boticario de un lugar.
La mejor carga que puede llevar un hombre es demasiado sentido común; la peor, demasiada bebida.
Otros tiempos, otros modos.
A quien se hace oveja, el lobo se lo come.
Estas son lentejas; si quieres, las comes, y si no, las dejas.
Con la mujer y el pescado, mucho cuidado.
Donde tiene el tesoro el avariento, tiene el entendimiento.
Lo heredado y lo ganado al juego, se tiene en poco aprecio.
Otra de esas y me subo el cierre.[relevancia dudosa]
El que habla de millones, seguro que no tiene para calzones.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
Mientras cuentas las estrellas te rodea la oscuridad más profunda
La libertad es una alhaja que con ningún dinero se paga.
Pase mayo, y pase pardo.
La paja solamente se ve en el ojo ajeno.
Si la suerte quiere ir a ti, la conduciras con un caballo, más si quiere irse romperá una cadena.
Más vale vieja conocida, que nueva con sida.
Orden y medida, pasarás bien la vida.
Dinero ten, y a todo parecerá bien.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
Cuando menos piensa el galgo, salta la liebre.
Adentro ratones, que todo lo blanco es harina.
Probando es como se guisa.
Juramentos de amor y humo de chimenea, el viento se los lleva.
Todo mal nace de la ociosidad, cuyo remedio es la ocupación honesta y continua.
La morena, de azul llena.
El que desea sacar la espada es un principiante. El que puede sacar la espada es un experto. El que es la espada misma es un maestro.
El dinero vaya y venga y con sus frutos nos mantenga.
Predicar en desierto sería gran desacierto.