En casa llena el loco no se apena.
A quien por sufrir deja la vida, vida por sufrir deja a la muerte.
Al que es pobre todos sus parientes le despreciarán; si es rico, todos son sus parientes.
A la zorra, candilazo.
Ir despacio es de Dios; ir rápido es del diablo.
El enamorado es el camarada del alma.
Mandan al gato, y el gato manda a su rabo.
A quien mucho se apresura, más el trabajo le dura.
La mano, al pecho; y la pierna, en el lecho.
¿Riñen los amos?. Mal augurio para los criados.
El viejo tiene la muerte ante sus ojos, el joven a su espalda.
Hijo de gato caza ratón.
Los hombres, a la vejez, tornan a la niñez.
Adonde el corazón camina, el pie se inclina.
Ponerse la tapa en la cabeza
En chica casa y en largo camino se conoce al amigo.
Favor publicado, favor deshonrado.
Si te pica una salamanquesa, prepara el ataúd y la mesa.
Quien bebe recio, apura media azumbre en el almuerzo; y si un poco se descuida, otra media en la comida.
De la buena hierba me libre Dios, que de la mala me libro yo.
Te conozco, pajarito.
Está creyendo la beata, que quien reza y peca empata.
Cuando al burro le ponen don, ya no le pega albarda.
Al que le sobre el tiempo, que me lo preste.
A otra cosa mariposa.
Hacer el agosto.
La más cauta es tenida por más casta.
El que se mete a loro debe saber dar la pata.
Lentejas, comida de viejas.
¡Llueve sopa y yo con tenedor!
A la mesa, de los primeros; al trabajo, de los postreros.
Amor de asno, coz y bocado.
Caro compro y barato vendo; si tú no me entiendes, yo me entiendo.
A burro muerto, la cebada al rabo.
Hace mal quien lo secundario hace principal.
Si quieres ver a tu marido morir, dale berros en abril.
Los refranes antiguos, evangelios chicos.
A buen bocado, buen grito.
No lo hurta, lo hereda.
Mi casa y mi hogar, cien doblas val.
Hombre entrado en días, las pasiones frías.
Calle el que dio y hable el que recibió.
Buena, por ventura; mala, por natura.
Para tu mujer empreñar no debes otro buscar.
A buen viento, mucha vela pero poca tela.
Todo lo que el médico yerra lo tapa la tierra.
Más claro, agua.
Secreto tan solo es lo que sabemos dos: Dios y yo.
Fuiste con el abogado y ya saliste escaldado.
Antes que el deber está el beber.