El que fía, o pierde o porfía.
El pez grande se come al chico.
Cuando apunte la hoja, siembra la panoja.
Clérigo de noche, villano en gavilla y gitano en cortés, lejos los tres.
Por San Matías igualan las noches con los días y pega el sol en la umbrías.
Tapar el pozo después de que el ternero se haya ahogado
Hombre sabio, de sayas no hace caso.
Por San Isidro labrador, se va el frío y viene el sol.
A quien de bueno viene, por bueno se le tiene.
Hay que dar el todo por el todo.
Desde pequeñito se endereza el arbolito.
Consejos ciertos, los que a los vivos dan los muertos.
Al hombre casado, su mujer lo hace bueno o malo.
El aceite es: armero, relojero y curandero.
El hijo mal enseñado no será muy honrado.
Esposa mojada, esposa afortunada
Bien casada, o bien quedada.
Con un pozo y un malvar, boticario de un lugar.
Haz todo lo que puedas, lo demás déjaselo al destino.
De la casada y la separada, dos cucharadas.
Amor de lejos contentos los cuatro.
Mucho preito hace mendigo.
Durante la estación seca hay que hacerse amigo del dueño de la piragua.
Hija, ni mala seas, ni hagas las semejas.
Dios castiga sin dar voces.
Trata a la Tierra y a todo lo que hay en ella con respeto.
La hacienda bien ganada con afán se guarda.
Ladrón de casa, todo lo arrasa.
Dios nos ha creado hermanos pero nos ha dado monederos separados.
Quien tuvo y ahorró, para la vejez guardó.
De los parientes y el sol, entre más lejos, mejor.
Grano a grano, hincha la gallina el papo.
Pan con sudor, sabe mejor.
Mayo templado, mucha paja y poco grano.
El que este libre de culpa que tire la primera piedra.
Sigue la senda, aunque dé rodeos; sigue al jefe, aunque sea viejo.
Alábate, polla, que has puesto un huevo, y ese, huero.
En viernes ni en martes, ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu viña podes, ni tu ropa tajes.
Socorro tardío, socorro baldío.
Chicharra que canta, calor adelanta.
Hermanos hay tanto por hacer!
A cada uno Dios da el castigo que merece.
El día de San Matías, entra el sol por la umbría.
Cuida los centavos, que los pesos se cuidan solos.
Quien con su navaja se capa, buenos cojones se deja.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
Ruega a Dios por el mal señor, porque no venga otro peor.
Con pan y vino, se anda el camino.
El que pasa por romero y no lo coge, si le viene algún mal que no se enoje.
Los parientes del rico son tan numerosos como granos de arroz en un arrozal.