Es mejor callar que con tontos hablar.
Para fastidiar al patrón, no como lentejas.
La juventud de un hombre jamás morirá, a menos que él la mate.
Si quieres un buen consejo, escucha a los viejos.
A falta de gallina, bueno es caldo de habas.
A quien has acallado no le hagas llorar.
La mujer puede atravesar la roca si se lo propone.
La soledad no trae felicidad.
Del ahorro viene el logro.
Lo que bien se gana, bien se guarda.
Esperando que crezca la hierba, el buey se muere de hambre.
Al comer retoños de bambú, recuerda al hombre que los plantó.
El tiempo y las palabras no pueden volver a recogerse.
No desees a la mujer del prójimo...date el gusto.
Palo que nace doblado jamás su tronco endereza.
Jugar la última carta.
Zapatero amigo, las suelas quemadas y el hilo podrido.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
Cada cual a lo suyo.
Cuando hay lealtad y franqueza, las cartas sobre la mesa.
Al mal encuentro, darle de mano y mudar asiento.
Albricias, madre, que pregonan a mi padre.
Las flores y la ocasión, son de poca duración.
Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
Aunque éstas obligado a amar a tu enemigo, no estás obligado a poner una espada en sus manos.
Récele a la Virgen, pero siga remando.
Pa'trás como las del marrano.
La riqueza es para el que la disfruta, y no para el que la guarda.
Perdona al ofensor y saldrás vencedor.
Hombre de buen trato, a todos es grato.
Viento, mujer y fortuna, mudables como la luna.
El interés mata la amistad
El que no tiene hechas no tiene sospechas.
La reputación dura más que la vida.
Si tu mal tiene remedio, ¿por qué te afliges?. Y si tu mal no tiene remedio, ¿por qué te afliges?.
Cuando camines, camina. Cuando comas, simplemente come.
Dinero sin caridad, es pobreza de verdad.
Jugador hasta perder los kiries de la letanía.
Aborrecer tras haber querido, mil veces ha sucedido y mil más sucederá.
La barca pasa, la orilla queda
Si necesitas consejo, pídelo al viejo.
La bondad vence la maldad como el agua al fuego
Es de bien nacidos ser agradecidos.
A falta de pan, buenas son tortas.
Un hombre ocioso es compañero de juegos del diablo.
La enjalma no se da cuenta, en donde al burro le asienta.
En los ojos del patrón, verás siempre la ambición.
En una fina no deben faltar un viejo y un burro, pero que el viejo no sea tan burro, ni el burro tan viejo.
La unión hace fuerza.
Pezuña sobre agua, no deja huella.