Ni de burla ni deberas, con tu amo no partas peras.
A veces perdiendo se gana.
Amor hecho a la fuerza no vale nada
Julio, siega y pon tres cubos.
Dios le da pañuelo a quien no sabe limpiarse.
El mísero y mendigo pruebe con todos y luego con el amigo
La crianza aleja la labranza.
La fortuna ayuda a los que se ayudan a sí mismos.
El caballo viejo conoce bien el camino.
Oye, ve y calla, y con nadie tendrás batalla.
Si eres escrupuloso, no esperes ser muy rico ni muy famoso.
La mujer hilando, y el hombre, cavando.
Dame venta y te daré cuenta.
Haz lo que creas que está bien.
Basta un minuto para hacer un héroe, pero es necesaria toda una vida para conseguir un hombre de bien
Tres cosas demando de Dios si me las diese: la tela, el telar y la que teje.
No busques la verdad, solo deja que te abriguen las opiniones.
Al amigo que es vicioso, tratarlo poco.
Donde no se gana nada, algo se va perdiendo; por lo menos, el tiempo.
Hombre sabio, de sayas no hace caso.
Piensa el avariento que gana por uno y gasta por ciento.
Quien no se arriesga no conquista
Hacer enseña a hacer.
Donde reina la ilusión, ciega la pasión.
Aguas calmadas estropean los puentes.
Es lícito responder a la fuerza con la fuerza
El buen paño dentro del arca se vende.
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.
Buey viejo no pisa mata, y si la pisa no la maltrata.
Lo que no se conoce no se apetece.
Tarde roja y negra mañana alegran al peregrino
Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.
Nadie se hace calvo en un rato, sino paso a paso.
El futuro de los justos es halagüeño; la esperanza de los malvados se desvanece.
De casa que amanece a mediodía, guárdenos Dios y Santa María.
Pajes; mozos y era Perico solo.
Un dolor alivia otro dolor, y un amor cura otro amor.
Si alabas mucho tu caballo, tendrás que prestarlo.
Los mejores compañeros en las horas desocupadas son los buenos libros.
Tirado el pedo, buena gana es apretar el culo.
El buen hombre vale más que las grandes riquezas.
El mal que se vaya y el bien se nos venga.
Ni patos a la carreta, ni bueyes a volar, ni moza con viejo casar.
La miseria es como la tos, no se puede esconder.
Otoño entrante, uvas abundantes.
Las deudas de cariño, solo con amor se pagan.
Buey amarillento, poco andar y mucho pienso.
Bien mereció papilla quien se fió de Mariquilla.
Asno de gran asnedad, quien pregunta a una mujer su edad.
Una regla tiene el juego, para siempre ganar: no jugar.