Aunque no lo veamos, el sol siempre está.
En Octubre no le toques a tu mujer la ubre.
Lo vergonzoso no es no saber, sino no aprender.
Al desagradecido, desprecio y olvido.
Lo que la moral quiere no está nunca en consonancia con los instintos.
Otros vendrán, que bueno me harán.
Amigo leal y franco, mirlo blanco.
Cada cual sabe de la pata que cojea.
Sobre la marcha, ¡rompan filas! (Durante el periodo del cuartel de instrucción en España).
No le pegues a la yegua antes de empezar la carrera.
El gorrión, a pesar de su pequeñez, tiene todas las vísceras.
Un ángel para prestar y un diablo para cobrar.
A rico no llegarás, pero de tacaño te pasarás.
Fuego guisa hoya, que no moza orgullosa.
Ausencia al más amigo, pronto lo pone en olvido.
La mariposa nocturna se precipita al fuego.
Invierno bueno pasarás si cerdo, grande o chico, matarás.
Vela que arde por las dos puntas, poco dura.
Dar santo y bueno, pero del pan del ajeno.
Amor es el verdadero precio del amor.
Teta de noviciado.
Ni amigo reconciliado, ni café recalentado.
Estar como las putas en cuaresma.
Amistad no probada, no es amistad ni es nada.
Jarrito nuevo guárdase en el chiquero; pasan dos semanas y por todas partes anda.
Agua de primavera, si no es torrencial, llena la panera.
Por prestar, el enemigo muchas veces es amigo y el amigo enemigo.
Al que temprano levanta, nunca le faltan abarcas.
La familia está como el bosque, si usted está fuera de él solo ve su densidad, si usted está dentro ve que cada árbol tiene su propia posición.
¿Tienes té y vino? Tus amigos serán numerosos
No se tiene el alma de una amigo sin dar el alma
Esto está en chino.
Más ordinario que un sicario en un burro.
Casarse bajo el palo de la escoba
Amigo, no de mí, sino de lo mío, lléveselo el río.
Comer ajo y beber vino no es desatino.
Dios me lo dio y Dios me lo quitó, bendito sea Dios.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
A ellas padre, vos a las berzas y yo a la carne.
Toma una cucharada de tu misma medicina.
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
A cartas, cartas y a palabras, palabras.
No se puede servir a dos señores.
El que a orilla del río mora, mucho bebe y mucho llora.
Interés, cuánto vales.
A días claros, oscuros nublados.
Una maravilla, con otra se olvida.
El que quiera saber lo que vale un potro, que venda el suyo y compre otro.
Deja la h de ayer para hoy.
Cree en Dios pero amarra los camellos.