Lo que bien se aprende, nunca se pierde.
Algo tiene la fea, por donde el galán la desea.
Fuera de tu hogar no te alejes ni una pulgada de tus armas.
Los burros prefieren la paja al oro.
Cerca del rey, cerca del cadalso.
Males comunicados, suelen ser remediados.
El pensamiento anda siempre de viaje, ni peaje, barcaje ni hospedaje.
Cada cual sabe de la pata que cojea.
Parientes y señor, sin ellos se está mejor.
Con todos corro y con ninguno me paro.
El que vive de prestado, algún día es encuerado.
Es más molesto no tener nada que hacer que tener mucho que hacer.
Abajo está lo bueno, dice la colmena al colmenero.
Amor de lejos contentos los cuatro.
El criado, el gallo y el amo: un año; si es bueno: dos; ya tres: ¡os!.
Por la Virgen de Agosto pintan las uvas, y por la de Septiembre maduran.
Haz lo posible para ser bueno y lo serás.
Los que abren la boca son los que menos abren el corazón.
Cada día, su pesar y su alegría.
Más grande que la conquista en batalla de mil veces mil hombres es la conquista de uno mismo.
Bailar sin pecar, cosa imposible será.
El amor es ciego.
Con buen queso y mejor vino, más corto se hace el camino.
Año de espigas, anuncio de buenas migas.
La mujer y la gaviota, cuanto más viejas más locas.
Come para vivir, pero no vivas para comer.
Al engaño, con engaño.
Teta de noviciado.
Mientras cuentas las estrellas te rodea la oscuridad más profunda
Hacia ti acusas cuando murmuras.
Jurar como carretero.
En abril, va la vieja a veril.
Se pueden encontrar seguidores sinceros no por la fuerza sino por buenos modales.
Al mal año, tarria de seda.
Más vale honra sin barcos que barcos sin honra
Siempre habla un cojo cuando hay que correr.
El mundo es de la gente activa
El que bien reparte, se lleva la mejor parte.
Hay que saber nadar y guardar la ropa.
Acude a tu oficio, que todo lo demás es vicio.
Vendrán por lana y saldrán trasquilados.
Gran tormenta, a los débiles amedranta.
Detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer.
Hay tres cosas que nunca podran recuperarse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida.
Aviniente y crudo, que así lo quiere el cornudo.
Cada cual en su casa y Dios en la de todos.
Una carga inclinada no va a llegar a su destino.
En casa del herrero, nunca falta un palo.
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
La ignorancia es abuela del saber.