En casa del jabonero, el que no cae resbala.
Si hay miseria, que no se note
El movimiento se demuestra andando.
Las penas de amor las quita el licor
El que a burros favorece, coces merece.
Baños, hasta los cuarenta años.
Cada paso que da el zorro le acerca más a la peletería.
Más vale una cabra que da leche que una vaca estéril.
El interés tiene pies y yo también.
Ninguno nace maestro pero se hace con el tiempo.
Una carreta vacía hace ruidos.
La pascua del aldeano, la barba hecha y el tejuelo en la mano.
Pan ajeno nunca es tierno.
Tú que querías y yo que tenía ganas, sucedió lo que el diablo deseaba.
Hacer una cosa en un avemaría.
Tres saberes gobiernan el mundo: el saber, el saber vivir y el saber hacer, pero el último ocupa a menudo el lugar de los otros dos.
Pies fríos, corazón caliente.
El que fía y no sabe cobrar, pronto no tendrá con que pagar.
Capón de ocho meses, para mesa de reyes.
Queriendo hacerlo mejor, a veces estropeamos lo que está bien hecho.
En la causa está el remedio.
Tres a uno métenle la paja en el culo.
Como es el padre, así es el hijo.
Marido celoso, ni come ni duerme con reposo.
Pronto y bien, rara vez juntos se ven.
Trabaja, Perico, que quien nació pa ser pobre, ni el rey le hace rico.
A caballo regalao no se le mira el cormillo.
Quien se dispone a declarar la verdad, deberá tener ya plantado su pie en el estribo de su cabalgadura.
La pobreza no es un delito, pero es mejor no mostrarlo.
En Agosto trilla el perezoso.
Haz favores y te los pagarán a coces.
Cuando llueve en San Canuto, tres meses justos.
El fraile, la horca en el aire.
Habla cuando te hablen; acude cuando te llamen.
El que de joven no trabaja, de viejo duerme en la paja.
Si tras la belleza no encuentras una mente sabia, considérala como la de un animal
Mayo sozona los frutos y Junio los acaba de madurar, y en él comienzan a coger y a lograr.
Dame dineros y no consejos.
Hasta el manjar más sabroso, hostiga cuando es copioso.
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
Coser y hacer albardas, todo es dar puntadas.
Con pan, vino y carne de cochino, se pasa bien el mal camino.
Qué bueno es comerse el grano sin tener que trillar la paja.
La tristeza es como un vestido rasgado: hay que dejarlo en casa.
Con los curas a oscuras nunca te quedes, que aunque llevan refajos no son mujeres.
A los curas caso omiso, y para mí un buen piso.
Feo, pero con suerte.
Llegar a punto de caramelo.
Quien no arriesga nada, ni pierde ni gana.
A quien le dan pan que no coma.