A Salamanca, putas, que llega San Lucas
Cacarear y no poner huevos, cada día lo vemos.
Hebra larga, costurera corta.
Hacer que hacemos, y no hacemos nada.
El orgullo ciega por unos instantes, dejando recuerdos indelebles
Todos llevamos una cruz colgada; unos suave y otros pesada.
¿Qué hacéis, mosquitos?. Aramos, porque sobre el buey que ara andamos.
Volver a inventar la rueda.
A cada santo le llega su día.
Si no sabes hacer, mira al vecino qué hace
Mas mata la duda que el desengaño.
Otoñada de San Mateo, puerca vendimia y gordos borregos.
El árbol no niega su sombra ni al leñador.
Hija, ni mala seas, ni hagas las semejas.
Salud, dinero y buen vino, e irme a la gloria de camino.
Jacinto, no te lo consiento, que mezcles blanco con tinto.
¡A darle que es mole de olla!
En mediado Noviembre, si no has sembrado, no siembres.
Pan de ayer y vino de antaño, mantienen al hombre sano.
Date un pellizco y conocerás el dolor del amigo
Aprende bien a callar, para que sepas hablar bien.
La muerte es imprevisible.
Vence en la mocedad los días buenos, y para la vejez quedan los duelos.
Sé amigo de tus amigos. Responde a un regalo con otro regalo, a una sonrisa con otra sonrisa y a una mentira como si no la hubieras escuchado.
Hasta que es padecido, el mal no es conocido.
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
Hoyo en la barba, hermosura acabada.
Jugar vive pared en medio del hurtar.
Muerte, no te me Achégate, que estoy temblando de miedo.
A heredad vieja, heredero nuevo.
La caridad bien entendida empieza por uno mismo.
Coge la ocasión al vuelo antes de que te enseñe el rabo.
Hacérsele a uno algo cuesta arriba.
Cualquiera puede mirar a través de una tabla de roble si ésta tiene un agujero
La gloria, a la larga, se torna amarga.
Gotita a gotita, la sed crece y no se quita.
Cebada granada, a ocho días segada.
Casa junto al río y ruin en cargo no dura tiempo largo.
La mujer buena, de la casa vacía hace llena.
La religión presenta pocas dificultades a los humildes, muchas a los orgullosos, insuperables a los vanidosos
De once veces que hagas bien, te arrepentirás diez.
Todavía aguas corren profundamente.
La venganza no es buena mata el alma y la envenena.
El que se casa con una mujer guapa, hasta los cuarenta años el miedo no se le escapa.
Siempre hay una avispa para picar el rostro en llanto.
Quien no llora, no mama!
La salud es un tesoro, de más quilates que el oro.
Cargado de hierro y cargado de miedo.
De fuera venga quien la tea nos tenga.
Quien compra ha de tener cien ojos; a quien vende le basta uno solo.