Por San Raimundo, viene la golondrina del otro mundo.
Agua y luna, tiempo de aceituna.
Aceitunas: una oro, dos plata, la tercera mata.
A chico santo, gran vigilia.
Un oportuno ?NO? es mejor que un apresurado ?Sí?.
A roma va, dinero llevará.
Enero mes torrendero.
A fuer de Toledo, que pierde la dama y paga el caballero.
En mentando el ruin de Roma, por la puerta asoma.
Come, que de lo yuyo comes.
Un ruin ido, otro venido.
Campanitas de Toledo, óigoos y no os veo.
A pan duro, diente agudo.
Vino de una oreja, prendado me deja; vino de dos, maldígalo Dios.
Amigo y vino deben de ser añejos.
Tarde roja y negra mañana alegran al peregrino
Loco está el que cree en las lágrimas de un heredero
Olivo, oliva y aceituno, todo es uno.
Dar gusto da gusto.
Río cruzado, santo olvidado.
Redondear la arepa.
El oro luce, y la virtud reluce.
O Cesar, o mierda.
El buen mosto sale al rostro.
Hacérsele a uno el campo orégano.
Badajo alto, campana rota.
Pedir peras al olmo.
Quien hijo cría, oro cría.
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
A burra nueva, cincha amarilla.
Dijo el asno al mulo: "Arre allá, orejudo".
Cuando tiene cerco la luna, agua segura.
Los burros prefieren la paja al oro.
Río que zurrea, o trae agua o piedra.
Cuando veas al erizo comiendo madroños, entrado está el otoño.
Al viejo y al olivar, lo que se les pueda sacar.
A llorar al cuartito.
Lo barato, sale caro.
Cada día olla, amarga el caldo.
El buen vino, en cristal fino; el peleón, en jarro o en porrón.
Nota: Imita la fonética del inicio del canto de requiem "dies irae dies illae" ("día de ira, día de lágrimas") inspirado en Sofonías 1, 14. [1]
Vino, amigo y aceite, cuanto más antiguo más ferviente.
El vino hace buena sangre
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
La tórtola ocupa el nido de la urraca.
Olla con gallina, la mejor medicina.
Cada mozo lancee su toro.
Arandino, borracho fino.
Indio comido, puesto al camino.
Calva buena, luna llena.