Aunque te chille el cochino, no le aflojes el mecate.
Cuervos vienen, carne huelen.
Los pecados son de los hombres, no las instituciones.
En cuestión de gustos, no hay nada escrito.
Pan con sudor, sabe mejor.
La mujer y la gallina, por la pluma se adivina.
El trabajo cazurro, solo es para los burros.
El buen nabo, por Santiago tiene cabo.
Existe una única libertad: la verdad. Existe una única esclavitud: la mentira
El hombre astuto, hasta de los males saca buen fruto.
Cuando un ruin se va, dos vienen en su lugar.
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
A hija casada, los yernos a la puerta.
A mi, mis timbres.
Debajo de una manta, ni la fea te espanta.
Bebe el vino a discreción y no a boca de cangilón.
La necesidad al menesteroso le obliga a ser mentiroso.
Donde hay pelito, no hay delito
Amor, tos y dinero, llevan cencerro.
Poco freno basta, para la mujer casta.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
Los suspiros llegan mas lejos que los gritos.
Si supiese la hueste lo que hace la hueste, mal para la hueste.
Barre la nuera, lo que ve la suegra.
No es mal sastre el que conoce el paño.
Los buenos actos nunca se lamentan. Los malos actos nunca se olvidan.
Ni caballo patiblanco, ni tierra falduda.
El que solo come su gallo, solo ensilla su caballo.
La risa hace buena sangre
Que nadie le diga lo que tiene que hacer a alguien que ya ha decidido cuál debe ser su destino.
Más vale tender la mano que el cuello.
Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro.
El que ríe mucho, es tenido por insensato, y el que no ríe es de casta de gato.
Un asno cargado de oro sube ligero una montaña.
El corazón de un niño: espera lo que desea.
La joya no puede ser pulida sin fricción, ni el hombre perfeccionarse sin dificultades.
El día de San Ciruelo, pagaré lo que debo.
De la panza sale la danza.
Fraile franciscano, el papo abierto y el saco cerrado.
Oculta el bien que haces, imita al nilo que oculta su fuente.
Dinero al juego ganado, dinero prestado; a jugar volverás y perderás.
No hay cosa que no tenga su contra.
Ni ausente sin culpa ni presente sin disculpa.
¡Palabra!, dijo la loba a la cabra.
Dios es omnipotente y el dinero su teniente.
La riqueza es para el que la disfruta, y no para el que la guarda.
El pato que quiere pasar por cóndor termina siendo ganso.
Para amar es la cosa más segura buen trato, verde edad, limpia hermosura.
A un clavo ardiendo se agarra el que se está hundiendo.
Al alba de puerco, que da el sol a medio cuerpo.