¡Qué buena cara tiene mi padre el día que no hurta.
Cara de beato y uñas de gato.
El buey huertero se caga en la entrada o se caga a la salida.
Parece mejor un asno que un caballo enalbardado.
Mira quien eres y no por quien te tienes.
Con buena polla bien se jode.
No hay alegría sin aflicción.
Solo no da traspiés el que no tiene pies.
A mal Cristo, mucha sangre.
Hombre hablador, poco cumplidor.
El que canea, no calvea.
El hombre apercibido medio combatido.
Lo prometido es deuda.
Huele peor el pedo ajeno que el propio.
A los ojos que aman no les avergüenza mirar
Todos los hijos de puta tienen suerte.
Nació como la auyama, con la flor en el culo.
La pereza y el fracaso, andan cogido del brazo.
No solo hay que ser bueno sino demostrarlo.
A fuer de Toledo, que pierde la dama y paga el caballero.
Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
Con putas y bretones pocas razones.
El que da lo que tiene antes de la muerte merece que le den con un canto en los dientes.
El celoso no puede ser jocoso.
Cuanto más se conoce a los hombres, más se admira a los perros.
La belleza y lozanía, son flores de un solo día.
Caballo que ama al dueño hasta respira como el.
Conciencia ancha, la bolsa ensancha.
Guárdeme Dios de perro de liebres, piedra de onda, casa de torres y mujer sabionda.
No hay asqueroso que no sea escrupuloso.
Un labrador en pie es más que un grande arrodillado.
Más vale tener tortícolis por mirar muy alto, que volverse jorobado por mirar muy bajo.
A caballo que te regalan no pongas reparos en la capa.
Iglesia, o mar, o casa real.
El cerebro es embustero; el corazón verdadero.
Abierto el saco, todos meten la mano.
Hasta la muerte, anda con pie fuerte.
Más vale hombre feo con buen arreo, que mozo bonito y sin un pito.
Lambiendo culos subió Miguel, y ahora le lamben el culo a él.
Nadie cava con tesón sino el dueño del hurón.
Quien con los perros se trata, aprende hasta alzar la pata.
Nadie aprecia el bien que tiene, mientras que no lo enajene.
Cada cosa tiene su precio.
Saber uno los bueyes con que ara.
Dale un huevo al codicioso, y te pedirla gallina.
Repicar y andar en la procesión, no puede ser.
El que da porque le den, engañado debe ser.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Cada par con su par y cada quien con su cada cual.
A lo que se quiere bien, se castiga.