El vino debe tener tres prendas de mujer hermosa: buena cara, buen olor y buena boca.
Quien dineros y pan tiene, consuegra con quien quiere.
Se llena antes el ojo que el papo.
Donde hay cariño, allí va el niño.
Destruye al león cuando solo es un cachorro.
Lo barato cuesta caro
Ten rebaño de cabras, si hay muchos hijos para guardarlas.
Amagar y no dar es apuntar y no tirar.
Más limpio es que millonario, quien sus medias cambia a diario.
Gustos y colores, los que cada uno prefiera son los mejores.
Todos nacemos llorando y nadie se muere riendo.
Río cruzado, santo olvidado.
No es villano el de la villa, sino el que hace la villanía.
Mujer hermosa nunca es pobre, y si lo es, es que es tonto.
Quien dijo miedo, detrás de un palo.
No hay que confundir lechuza con tero, porque una es bataraz y el otro picaso overo.
Más claro no canta un gallo.
No le mires la espiga en el ojo ajeno, sin ver la que hay en el tuyo.
A quien está en su tienda, no le achacan que se halló en la contienda.
A lo que has de negarte, niégate cuanto antes.
De aquella me deje Dios comer, que en Mayo deja los pollos y comienza a poner.
El amor y el niño, donde les muestran cariño.
Quien amaga y no da, miedo ha.
Cuando la fuerza manda, la ley calla.
Ni buen consejo de moza, ni buena camisa de estopa.
Durará o no durará, pero lo que es hacerlo, hecho está.
Plata refinada es la lengua del justo; el corazón del malvado no vale nada.
Tenís más grupo que banco de sangre.
Compañía de dos, mi perro y yo.
No dejes que tus recuerdos pesen más que tus esperanzas.
Saber y no recordar, es lo mismo que ignorar.
Para comer y cagar, solo hace falta empezar.
El vino por el color, el pan por el olor y todo por el sabor.
Aprieta el pan que se te cae la magra.
Un hombre ocioso es compañero de juegos del diablo.
Si falta la comida, torcida va la vida.
Si eres yunque, aguanta como yunque; si eres maza, hiere como maza.
Se está ahorcando con su propia soga.
Al son que me tocan bailo.
Por todas partes se va a Roma.
El que canta y danza se agita y no avanza.
Un loco hace ciento.
Ráscate la pierna, que te duele la cabeza.
No me pongas palabras en la boca que no he pronunciado!
¿Vas a seguir, Abigaíl?.
No enciendas un fuego que eres incapaz de apagar.
De sabios es cambiar de parecer.
Estorba más que un colchón en la cocina.
Amigo por su interés, amigo tuyo no es.
A Seguro se lo llevaron preso