Una cosa es predicar y otra distinta dar ejemplo.
Cuando el burro mueve oreja, guárdate bajo teja.
Cantad al asno y soltará viento.
Frente al ahorcado, no se mencione lazo.
Remienda paño y pasarás año.
Qué te crees la última chupada del Mango!
El que bien vive, harto letrado es.
De aceituna, una; de vino una laguna; y de asado, hasta quedar botado.
Cuentas claras conservan amistades.
Maneja tu negocio; no dejes que él te maneje a ti.
Prestar a nunca cobrar, llámale dar.
Febrero, cebadero.
Mi marido va a la mar, chirlos mirlos va a buscar.
Quien discretamente se cura, más dura; quien se cura y se curetea, su muerte desea.
Mujer que al andar culea y al mirar los ojos mece yo no digo que lo sea, pero lo parece.
Noche toledana. (Irse de farra).
Pajes; mozos y era Perico solo.
Nota: Imita la fonética del inicio del canto de requiem "dies irae dies illae" ("día de ira, día de lágrimas") inspirado en Sofonías 1, 14. [1]
Si buen consejo tomara, otro gallo le cantara.
A abad sin ciencia y sin conciencia, no le salva la inocencia.
Cuando los solteros se divierten en el cielo, truena.
A tuerto o a derecho, nuestra casa hasta el techo.
Caída, casamiento y catarro, tres ces que mandan al viejo a mascar barro.
El gato que se quema con la leche, cuando ve la vaca llora.
Cada año, calzones de paño.
Los favores de familia, no se pagan en toda la vida.
El que dice tener palabra, al final no te cumple nada.
Quien más ama más gasta; quien mucho acumula mucho pierde
Con ballestrinque y cote no se zafa ningún bote.
La ley es como la tela de araña, atrapa los bichos chicos y deja pasar a los grandes.
La cosa más baladí, para algo puede servir.
Razón no requiere fuerza, ni fuerza requiere razón.
Está mal pelado el chancho.
Al que obra bien, bien le va.
Dios da pan a quien no tiene dientes.
Amor, tos, humo y dinero no se pueden encubrir mucho tiempo.
Harto sabe quien sabe que no sabe.
El necio cree que todo lo sabe.
En la casa que no hay de comer, todos lloran y saben porqué.
A palabra necias, oídos sordos.
Quiere acabar con el canibalismo comiéndose a todos los canívales.
Antes de que la luz del sol pueda brillar a través de la ventana, deben levantarse las persianas.
El regalo del mal hombre no trae consigo nada bueno.
La paciencia en un momento de enojo evitará cien días de dolor.
Nunca patees el pesebre que te vio nacer.
El que cabras cría, va a juicio cada día.
Mujer casada, casa quiere.
Lo que para ti no quieres, para otro no desees.
El hijo del judío a fraile se ha metido.
Por el amor de una rosa, el jardinero es servidor de mil espinas.