La mariposa al posarse sobre la rama teme romperla.
Amigo que no da pan y cuchillo que no corta, aunque se pierda no importa.
Saca, pero pon, y siempre habrá en el bolsón.
Baje la novia la cabeza y cabrá por la puerta de la iglesia.
Gallegos y asturianos, primos hermanos.
Rey determinado no ha menester consejo.
Ten que dar, y el culo te vendrán a Besar.
Vive de forma que no hagas daño a nadie, he aquí la aspiración suprema
Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
Ninguna mortaja, es grata ni maja.
Cielo de Junio, limpio como ninguno.
El que no mira, suspira.
Mal ajeno, para el nuestro no es consuelo.
Cuando el hombre se mea las botas, no es bueno para las mozas.
La sangre del pobre el rico se la come.
Ama y te amarán, odia y te odiarán.
Más vale prevenir que tener que lamentar.
Todos nos creemos capaces de aconsejar a los demás.
Guay del malo y de su día malo.
Cuando la mula ríe, el asno llora.
La bondad vence la maldad como el agua al fuego
A los curas caso omiso, y para mí un buen piso.
Mejor perdiz en la mano, que dos en el campo.
Esto es el pan nuestro de cada día.
Zapato que aprieta, no me peta.
El piadoso cielo socorre en las mayores necesidades.
En el ajedrez, el Rey y el Peón van siempre al mismo cajón.
El que se casa con una mujer guapa, hasta los cuarenta años el miedo no se le escapa.
Perdiendo aprendí; más vale lo que aprendí que lo que perdí.
El ignorante y el ciego caminan a tiento.
Dame aficionado al juego y yo te daré borracho y mujeriego.
En tristezas y en amor lloriquear es lo mejor.
La riqueza es para el que la disfruta, y no para el que la guarda.
Oveja que bala, bocado que pierde.
Quien recurre a poco saber obtiene un mal parecer
No hagas bien sin mirar a quien.
Hijito de tigre, rayado tenia que ser.
El miedo no anda en burro.
El que camina, no estorba.
Yo que se lo proponía, y ella que lo apetecía.
Lo fino y bonito, es siempre chiquito.
Al pie del monte, se ahúma el capote.
Limpio de polvo y paja.
Ningún humano recuerda, que el culo le huele a mierda.
De padres bocois hijos cubetas.
A tu mesa ni a la ajena, no te sientes con la vejiga llena.
Dios no da alas a las culebras; porque volando pican.
Ver pecar, convida a pecar.
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
Caballo que con tres años ve a una yegua y no relincha, o no le gusta la yegua o tiene prieta la cincha.