El tiempo enseña más que cien maestros de escuela.
Incauto fui, hasta que cayendo aprendí.
Ir de mal en peor, no hay cosa peor.
Una pequeña piedra es a veces suficiente para volcar un gran carro
A buey viejo, cencerro nuevo.
Pueblo chico infierno grande.
El remedio más noble contra las injurias es el olvido.
En Marzo los almendros en flor y los mozos en amor.
Ojos que no pueden ver, de vidrio tienen que ser.
Tres son las velas que disipan la oscuridad: la verdad, el conocimiento y las leyes de la naturaleza.
Ojo de garza, que gallina no ve de noche
El melón por la mañana, oro; por la tarde, plata; por la noche, mata.
Por el becerro se amansa la vaca
Hacer castillos en el aire.
Araña muerta, visita cierta.
El dinero y los pendejos, siempre acaban separados.
Quien baila y canta, su pena espanta.
El melón y el casamiento ha de ser acertamiento.
El árbol permanece aunque desaparezca la mano que lo ha plantado.
Vergüenza y virginidad, cuando se pierden, para la eternidad.
Pereza, madre de pobreza y abuela de vileza.
El que dice verdades a medias, dice mentiras a puños.
Esto de mi casamiento es cosa de cuento; cuanto más se trata, más se desbarata.
Amor de madre, ni la nieve lo hace enfriar.
Antes de mil años estaremos todos calvos.
Vámonos que mañana verá la tuerta los espárragos.
Dios te dé paz y paciencia y muerte con penitencia.
Chispa pequeña enciende un monte de leña.
Buen año de miel, que van los zánganos a por agua.
Hágase la diligencia y obra Dios como quiera.
No llores como mujer, lo que no has podido conseguir como hombre!
Los objetos externos son incapaces de dar plena felicidad al corazón del hombre.
El ocioso vale para la plaza pero no para el trabajo.
El dinero del mezquino anda dos veces el camino.
Camisa y toca negra no sacan al ánima de pena.
Por Santa Catalina, la nieve se avecina.
Huyes de la mortaja y te abrazas del difunto.
El que se casa, quiere casa.
Los toros se ven mejor desde la barrera.
El mundo no va a encontrar huelga por solo decir ?paz?.
Madre, casarme quiero, que ya llegó el candelero.
Con la mujer y con la mar hay que saber navegar.
Dos es compañía, tres multitud.
Al que le venga el guante que se lo calce.
En una fina no deben faltar un viejo y un burro, pero que el viejo no sea tan burro, ni el burro tan viejo.
Estamos en este mundo para convivir en armonía. Quienes lo saben no luchan entre sí.
Cada uno tiene su cada una, y cuando no, la busca.
De vaca vieja, novilla brava.
Un hombre puede seguir vivo después de haber perdido la vida, pero no después de haber perdido su honor.
Vigila tus pensamientos pues se convertirán en palabras.