Abejas y ovejas, en sus dehesas.
Caras vemos, corazones no sabemos.
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
Las paredes oyen.
Buscar los tres pies al gato.
Oveja de todos, cómenla lobos.
Del mirar nace el desear.
Se conoce la cara de una persona, pero no su corazón.
Para ser bella hay que ver estrellas
Al hombre aguado, mirarle de lado.
Al sonar el pedo, solo queda un rostro serio.
Abre la boca que te va la sopa.
Es mejor que una piedra en el ojo y una mordida de puerco en la cara.
Si se ama una cosa y se la ve con los ojos del corazón, se olvidará su fealdad
¿Qué tiene mi hijo feo que no lo veo?.
Cuando el dedo señala la luna, el bobo mira el dedo.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
Buena pata y buena oreja, señal de buena bestia.
A palabra necias, oídos sordos.
El que a feo ama, bonito lo ve.
Cara de beato y uñas de gato.
Viejo soy y viejo serás: cual me veo, así té veras.
Junta de lobos, muerte de ovejas.
Lágrimas quebrantan o ablandan penas.
Un tigre no pierde el sueño por la opinión de las ovejas.
Peor que el ciego el idiota que mira pero no nota.
O faja o caja.
Dios le da legañas al que no tiene pestañas.
Las cosas lo que parecen.
Lo que no va en lágrimas va en suspiros.
Entre puntada y puntada, una miradita a cuantos pasan.
No se disparan flechas a una cara sonriente.
El que pestañea pierde.
Por una oreja entra y por otra sale.
Todo es según el cristal con que se mira.
Si las vides lloran debemos beber sus lágrimas.
Quien a decir agrias verdades se pone, agrias verdades oye.
Ahora que tengo potro, pongo la vista en otro.
Una mujer bella es el paraíso de los ojos, el infierno del alma y el purgatorio de la bolsa
Mirad vuestros duelos y dejad los ajenos.
Hay que hacer de tripas corazones.
La oveja mansa, se mama su teta y la ajena.
Cada mochuelo, a su olivo.
A la vejez aladares de pez.
Buenas razones cautivan los corazones.
Si un arco iris dura un cuarto de hora, ya no se mira más.
Hacerse la boca agua.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
Loco está el que cree en las lágrimas de un heredero
Fuíme a santiguar y saltéme un ojo.