De lo hermoso, hermoso es el otoño.
Estas son lentejas; si quieres, las comes, y si no, las dejas.
Al asno rudo, aguijón agudo.
Solo el ciego tantea en la oscuridad.
No te fijes en lo que dice, observa lo que hace.
Loca está la oveja que se confiesa con el lobo
Dar con la puerta en la cara.
Antes de juzgar a una persona, camina tres lunas con sus mocasines.
Caja abierta y culo a besar, a nadie se le puede negar.
Bondad y dulzura, más que donaire, hermosura.
A un hombre no se le puede juzgar por las apariencias.
Del lobo un pelo.
Los toros van con los toros, los bueyes con los bueyes
La lengua rompe huesos aunque ella no los tenga.
Guardas bien y no sabes para quien.
Mas bonita es la belleza, con algo entre la cabeza.
Los actos son los frutos; las palabras las hojas.
Que cada cual se rasque con sus uñas.
Caérsele a uno los palos del sombrajo.
Ya los perros buscan sombra.
No hay peor ciego que el que no quiere ver.
Pocos pelos, pero bien peinados.
Al freír de los huevos lo veréis.
Cual seso tuve, tal cabeza traigo.
A barbas honradas, honras colmadas.
Cada agujetero alaba sus agujetas.
Las damas al desdén , parecen bien.
Con hombre egoísta, ni de trato ni de vista.
A nadie le huelen sus peos ni sus hijos les parecen feos.
La olla en el sonar, y el hombre en el hablar.
Decir y hacer pocas veces juntos se ven.
A las burlas, así ve a ellas que no te salgan veras.
Más vale ser feo y sabio que hermoso y necio.
Algo tiene la fea, por donde el galán la desea.
Si al mediodia el rey dice que es de noche, tú contempla las estrellas.
Gran deudo tiene corazones que bien se quieren.
Dos perros difícilmente se ponen de acuerdo sobre el mismo hueso
El que se pica, ajos come.
Boca de verdades, temida en todas partes.
En la tierra de los ciegos, se disputaban la corona un bizco y un tuerto.
Coces de yegua, amor es para el rocín.
Oro en manos de pobre, parece cobre.
Por Navidad cada oveja a su corral.
Zorra dormilona, su cara lo pregona.
Quien no comprende una mirada, tampoco comprendera una larga explicacion.
El vino debe tener tres prendas de mujer hermosa: buena cara, buen olor y buena boca.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
O en la oreja, o en el rabo, la mula parece al asno.
A falta de corazón, buenas las piernas son.
Mucho decir veremos, pero nunca vemos.