Quien lejos va a casar o va engañado, o va a engañar.
El que fácilmente se enoja, hace locuras.
Hecho malo, al corazón y al cuerpo hacen daño.
El que pretenda agradar a todos en lo que hace, se incomodará y no contentará a nadie.
Gozar al pedir, al pagar sufrir.
Molino que no muele, algo le duele.
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
Quien una vez te engañó, no lo haga dos.
Nunca digas a tu enemigo que tus pies han resbalado.
Alábate, polla, que has puesto un huevo, y ese, huero.
El celoso no puede ser jocoso.
No se puede mamar y protestar.
A quien le roba al ladrón, le concede Dios perdón.
La mala oveja se ensucia en la colodra.
Antes muerte que vergüenza.
Esas perlas, perdónalas, por tener que engarzarlas.
A "idos de mi casa" y "qué queréis con mi mujer" no hay que responder.
El mal oficial le echa la culpa a la herramienta.
Juego que tiene quite, no tiene pique.
Amor con celos, causa desvelos.
Con solo honra no se pone olla.
Alábate, burro, que nadie te alaba.
Los golpes hacen silencio.
Es un loco quien su mal achaca a otro.
El que tiene buba, ése la estruja.
No hay palabra mal dicha si no fuese mal entendida.
El que fía, o pierde o porfía.
Pequeña hacha derriba un roble.
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
El que pestañea pierde.
Se ve la paja en el ojo ajeno y no se ve la viga en el propio.
Tienes la razón, pero vas preso.
Quien miente, pronto se arrepiente.
Amagar y no dar es apuntar y no tirar.
Quien hace agravios, escríbelos en el agua; quien los recibe, en el corazón los graba.
A la moza andadera, quebrarle la pierna y que haga gorguera.
La traición place, más no el traidor que la hace.
Quien hace malas, barrunta largas.
La llaga sana, la mala fama mata.
Aborrece y serás aborrecido; quiere con amor de verdad y serás correspondido.
El perro, a quien tiene inquina, alza la pata lo orina.
Al que no está acostumbrado a bragas, las costuras le hacen llagas.
De los celos, se engendran los cuernos.
Echar confites a un cochino, es desatino.
Sospechar y temer, enemigos del placer.
Ni fea que enfade, ni hermosa que se codicie.
Todas las horas hieren. La última mata.
A brutos da el juego.
El alma cruelmente herida, perdona pero no olvida.
Pecado de mucho bulto, no puede estar siempre oculto.