En esta feria has de ser o mercancía o mercader.
Vámonos que mañana verá la tuerta los espárragos.
Abierto el saco, todos meten la mano.
El que de Santo resbala hasta demonio no para.
Obremos a no ver, dineros a perder.
Juntársele a alguien el cielo con la tierra.
Está más "pegado", que mosca en melado.
Cada pleito lleva cuatro almas al infierno.
El que pide lo justo, recibe migajas.
Al que tiempo toma, tiempo le sobra.
Va como honda que lleva el diablo.
Ya lo dijo un buen alcalde: en las fiestas todo de balde.
Aceituna una; y si es buena, una docena.
Vino, amigo y aceite, cuanto más antiguo más ferviente.
Años de nones, muchos montones.
Si tienes miedo, a nadie lo reveles.
Nunca viene una desgracia sola.
Le dan en el codo y cae en la caja de ahorros.
Guardaré hoy que puedo; que quizás mañana no mueva un dedo.
Sol de invierno caliento poco.
A gran subida, gran caída.
Del mal vino, buena borrachera.
Haceos miel y comeos han las moscas.
Al roble no le dobles.
Ambicioso subido, pronto caído.
Del ocio nace el feo negocio.
El que busca, encuentra.
En buen tiempo, no faltan pilotos.
Riese el diablo cuando el hambriento da al harto.
Cuando cae lluvia, agua anuncia.
A mi amigo quiero por lo que de él espero.
Quien se acerca al bermellón enrojece, quien se acerca a la tinta ennegrece.
Haber muchos cocos por pelar.
Juicios tengas, y los ganes.
Buena cuenta es toma y daca, y todas las demás, caca.
El que de cuando en cuando ayuna, su salud asegura.
Lo bueno dura poco.
A preñada, hasta que para, y a la parida, cada día.
El poder y el esplendor, embriagan más que el licor.
Quien lee despacito, comprende el escrito.
Hay que andar más tieso que un ajo.
El hambre arroja al lobo al bosque.
En casa del hortelano, siempre es más gordo el marrano.
Salvarse por los pelos.
De boca para fuera.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
Cada pájaro lance su canto.
El hambriento, por sorber algo, sorbe el viento.
La abeja, unas flores escoge y otras deja.
Caminar sobre seguro.