A Dios, lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar.
La que se viste de verde, o es guapa o se lo cree.
Hombre narigudo, ingenio agudo.
A hombre hablador e indiscreto no confíes tu secreto.
La contemplación del vicio es vicio.
El que da primero da dos veces.
Los caracoles vacíos son lo que hacen más ruido. Así los hombres vanos y bullidores.
Obra hecha, dinero espera.
Llena o vacía, casa que sea mía.
Bastante tiene que hacer el que estudia para complacer a los tontos.
Al cabo de un año, las mañas de su amo.
Del que mucho cela a su mujer, guardate como de Lucifer.
Zangamanga mal fraguada, solo a los bobos engaña.
Cabellos y problemas no faltan nunca.
El aburrimiento es una desgracia
No puede ser larga la felicidad del mentiroso o ladrón.
Tal para cual.
Cuando veas las barbas de tu vecino arder... mete la tuya en remojo
Amor sin sacrificio, más que a amor, tira a fornicio.
Al cabo de la jornada, no tener nada.
Cuando la miseria entra por la puerta, el amor sale por la ventana.
No falta de que reirse.
Quien mucho abarca, poco aprieta.
El trabajo cazurro, solo es para los burros.
Saca, pero pon, y siempre habrá en el bolsón.
Mientras el Saprissa este con vida, no se repartan nada.
Los ojos brillan al patrón cuando encuentra un tontorrón.
El lobo no teme al perro pastor, sino a su collar de clavos.
Quien briega y se esmera, al fin se supera.
Mucho gana quien no Juega.
No acortes el paso, no aflojes ni desmayes.
Solo la modestia señala los actos de un hombre noble.
Cambio de costumes, par es de muerte.
A donde va encuentra un problema
Quien casa por amores, malos días, buenas noches.
Si no existiera la gente común tampoco existirían las personas extraordinarias.
Justicia, dios la conserve; pero de ella nos preserve.
Cuando alguien tiene un vicio, o se caga en la puerta o se caga en el quicio.
La mujer y la manzana han de ser asturianas.
Si quieres llegar rápido, camina solo; si quieres llegar lejos, camina acompañado.
Cuando la paja se mete en el pajar, las mocitas ya pueden trasnochar.
A veces sale más caro el collar que el perro.
Baila Antón según le hacen el son.
Confía en lo que ves
A la madrastra, el nombre le basta.
Sabio es quien poco habla y mucho calla.
Quien no puede dar en el asno, da en la albarda.
Aconseja al ignorante, te tomará por su enemigo.
Las cosas no se arreglan con palabras elocuentes.
La prisa se tropieza en sus propios pies.