A un clavo ardiendo se agarra el que se está hundiendo.
Muchachada discretas, no muestran las tetas.
El trabajo sin reposo, convierte a Juan en un soso.
Hijo ajeno, mételo por la manga; salirse ha por el seno.
Si bien hicieres, sea mientras vivieres.
El amigo se preocupa de tu cabeza, el enemigo de tus pies
Ay, Jesús, que el rosario de mi compadre no tiene cruz.
Casa con una sola puerta, el amo alerta.
Al comprar caballos y al tomar mujer cierra los ojos y encomiéndate al Señor
Enfermedad larga, cruz a la espalda.
Cuando te des un beso con tu novia, nunca lo hagas en el balcon porque dicen que el amor es ciego pero los vecinos no.
Al que de ajeno se viste, en la calle lo desnudan.
No muchas cosas bien aprendidas, sino pocas y bien asbids.
Donde no hubo dolor, no hay caridad ni amor.
El gusto se rompe en géneros.
Cuando el trago hace cosquillas, afloja lengua y rodillas.
Ante la duda, la más madura.
Muestra gran respeto por tu semejante.
El que tiene las llaves tiene que ser el primero en llegar para abrir, y el último en irse para cerrar.
El dinero ayuda a sopotar la pobreza.
El amor es ciego y el matrimonio devuelve la vista.
Huerto y molino, lo que producen no lo digas al vecino.
El placer y la alegría del hombre radica en aplastar al rebelde y conquistar al enemigo, en arrancarlo de raíz, y tomar de él todo lo que tiene
Palabras sin obras, barato se venden.
Una buena reputación es como un ciprés, que, una vez cortado, jamás da ya ramas.
La que no tiene suegra ni cuñada, esa es bien casada.
Al borrico viejo la mayor carga y el peor aparejo.
La necesidad es la madre de la imaginación.
Con pañuelo de seda vas a la arada, señal de tener mucho o no tener nada.
Febrero y las mujeres tienen en un día diez pareceres.
Las acciones revelan las pasiones
Esta como las agujas pendiendo de un hilo.
Alzando en adviento, se alza y se abona a un tiempo.
Intelecto apretado discurre que rabia.
Hasta la salud necesita descanso.
Con tontos, ni a coger hongos.
Tres saberes gobiernan el mundo: el saber, el saber vivir y el saber hacer, pero el último ocupa a menudo el lugar de los otros dos.
Valientes por el diente, conozco yo más de veinte.
A donde acaba el novio, empieza el marido.
Querer matar dos moscas de un golpe
Mal año o buen año, cuatro caben en un banco.
A tu amigo pélale el higo y a tu enemigo el prisco.
Agrandado como alpargata de pichi.
Aire colado, a muchos ha matado.
Vuelve a tu menester, que zapatero solías ser.
El cazador busca la pieza, la pieza no busca al cazador.
A buen barón, poco le presta el aguijón.
Administrador que administra y enfermo que enjuaga, algo traga.
¿Así que no te gusta la sopa?, dos platos.
Aunque éstas obligado a amar a tu enemigo, no estás obligado a poner una espada en sus manos.