La hacienda bien ganada con afán se guarda.
Lo que un hombre puede esconder, otro lo puede descubrir.
Todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar.
Mujer ordenada, con poco lleno su casa.
La vida es una universidad.
El labrador para Octubre sus deudas cubre.
Ni son todos los que están, ni están todos los que son.
La curiosidad anda en busca de novedad.
Una boca y dos orejas, tenemos; para que oigamos más que hablemos.
El perezoso siempre es menesteroso.
La madre y la hija, usan la misma camisa: la de la madre y no la de la hija.
El arenque cuelga de sus propias agallas
Tratar (uno) a los demás tal como lo tratan.
La buena ropa abre todas las puertas.
No es mal sastre el que conoce el paño.
Una hora de contento, vale por ciento.
Uno trabajando y cuatro mirando, el caminos está arreglado.
Un hombre debería hacernos la vida y la naturaleza más agradables; si no no hacía falta que naciese
Tiene suficientes riquezas el que no pide prestado ni tiene que adular a nadie.
Si la envidia fuera tiña, cuántos tiñosos habría.
Boca de miel y manos de hiel.
Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.
Es mejor ser el enemigo de una buena persona que el amigo de una mala.
Yeso y cal, cubre mucho mal.
Da limosna, oye misa, y lo demás te lo tomas a risa.
Estar como las putas en cuaresma.
Aprovechar bien la lumbre, es buena costumbre.
La gente miedosa, es más peligrosa.
La pobreza no es vileza, más deslustra la nobleza.
Cuantos más seamos, más reiremos.
La constancia es la mayor de las quimeras del amor
El bien hacer abre cien puertas, y el mal agradecer las cierra.
Antes de contar, escribe, y antes de firmar, recibe.
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
De lo que te sobre da tu parte al pobre.
Del sabio, poeta y loco, todos tenemos un poco.
Habla de tu pueblo y hablaras del mundo.
Apagón de noche y candil de día, todo es bobería.
Para decir la verdad, poca elocuencia basta.
Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
Ni estopa con tizones ni mujer con varones.
Padre millonario y trabajador, hijo vago y malgastador.
No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.
Elige tu compañía antes de sentarte.
La ocasión llega, llama y no espera.
Del amo y del mulo cuanto más lejos más seguros.
El mejor perro, el de casa; la mejor mujer, la del vecino.
Lo que es bueno para todos, no es conveniente para ninguno.
Lo que con ansia se alcanza, a la larga, también cansa.