El amor iguala a los que se aman.
Al viejo y al olivar, lo que se les pueda sacar.
No hay dicha, sino diligencia.
No solo hay que ser bueno sino demostrarlo.
Vida sin amigos, muerte sin testigos.
Paciencia, hermanos y moriremos ancianos.
Unos tener tanto y otros tan poco, propio es de este mundo loco.
Zorros en zorrera, el humo los echa afuera.
El que con muchos se casa, a todos enfada.
El puerco y el noble, por la casta se conocen.
Lleno es de bondad, quien nunca llegó a envidiar.
Lo que ocurre una sola vez, probablemente no ocurra nunca más, pero lo que ocurre dos veces, probablemente ocurra una tercera vez.
Buena es la justicia si no la doblara la malicia.
A hombre jugador y a caballo correlón, ¡ay qué poco les dura el honor!.
Quien ofende al amigo no perdona al hermano
Buenas costumbres y dineros, hacen de los hijos caballeros.
Entre casados, valor, que ya aguantarse es amor.
Es peor la envidia del amigo que el odio del enemigo.
No da quien tiene, sino quien quiere.
Un consejo sin ayuda es como un cuerpo sin alma
A los amigos, el culo; a los enemigos, por el culo; y a los indiferentes, la legislación vigente.
Hacer el bien, parecerse a Dios es.
El ser humano es bueno cuando hace mejores a los otros.
Al pesar por el bien ajeno, llaman envidia y es veneno.
A "ayer" lo conocí, pero a "mañana" nunca lo vi.
A persona lisonjera no le des oreja.
Quien no tiene enemigos, de nadie es conocido.
En casa del pobre, todos riñen y todos tienen razón.
Amor con celos, causa desvelos.
Quien va despacio y con tiento, hace dos cosas a un tiempo.
Buen porte y buenos modales, abren puertas principales.
A tu amigo dile la mentira, si te guarda paridad, dile la verdad.
Quien no buscó amigos en la alegría, en la desgracia no los pida.
Gentes hay de mucho tono, que producen Solo abono.
Quien te cuenta las faltas de otro, las tuyas las tiene a ojo.
Con hombre egoísta, ni de trato ni de vista.
Cada uno tiene sus gustos; por eso hay ferias.
Acoge lo provechoso y no admitas lo dañoso.
A ti te las digo, Pedro; si por ti las toma Juan, es que también a ti te van.
Un buen mozo y un abad no pueden cargar a un asno contra su voluntad.
El que quiera ser bohemio, que no se eche el lazo al cuello.
Quien guarda valores, padece temores.
Quien tiene las hechas, tiene las sospechas.
Las esposas y los maridos por sus obras son queridos.
El no vigilar a los operarios es como dejarles nuestra bolsa abierta.
De tales devociones, tales costurones.
El que da sin que otros den, es vanidad; el que quiere que los otros den sin él dar nada, es avaricia; el que da y desea que los otros den también, es caridad; el que no quiere dar ni que se le de, es dureza.
La iglesia abierta y el sacristán en la puerta.
Al mayor peligro, el mayor auxilio.
Pronto y bien, rara vez juntos se ven.