Bien está cada piedra en su agujero.
Amor de madre, que todo lo demás es aire.
Lo que no puedas ver, en tu casa lo has de tener.
Mejor es ser pobre con seguridad que rico con temor.
Hay más días que ollas.
A Dios rogando y con el mazo dando.
Se tragó el mate con bombilla y todo.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
Las palabras ásperas hieren más de una flecha envenenada.
En gustos y colores, no discuten los doctores.
Ida por ida, ir por ir, más vale a la taberna que a la botica.
Con cacao se paga el cacao, con dinero el dinero y con maíz el maíz.
El hábito es una camisa de hierro.
Castañas en cocción, en otoño o en invierno, buena alimentación.
Secreto de tres, secreto no es.
Nada contra la corriente.
Fue tanta la insistencia, y tan poca la resistencia.
Pobreza y amor son difíciles de disimular
Al que obra bien, bien le va.
Ni amor sin comer, ni vestido de gala sin otro tener.
A falta de corazón, buenas las piernas son.
A la iglesia no voy porque estoy cojo, y a la taberna, poquito a poco.
Gozarse en el mal ajeno, no es de hombre bueno.
El hombre que se respeta, no besa sino en la jeta.
El beber es caballero, y el comer villano y grosero.
Que llueva, que no llueva, pan se coge en Orihuela.
Recorre a menudo la senda que lleva al huerto de tu amigo, no sea que la maleza te impida ver el camino.
Antes mujer de un pobre que manceba de un conde.
Al amor, como a una cerámica, cuando se rompe, aunque se reconstruya, se le conocen las cicatrices.
Belleza sin bondad es como un vino picado
¿Qué haces, hacedor?. Trabajar para el que duerme y está al sol.
Cada día olla, amarga el caldo.
Buen moro, o mierda u oro.
El hijo de la cabra, cabrito ha de ser.
Quien virtudes siembra, fama siega.
Con cuatro que obedezcan, uno que mande.
Casa revuelta, huéspedes espera.
Sin virtud poco vale la salud.
Quien mucho amenaza, el miedo tiene en casa.
Cuando te sientes a comer, los codos en la mesa no has de poner.
¿Qué mayor delito que la pérdida de tiempo?
Machuco le dijo a Vargas: parejitas van las cargas.
Despacito y buena letra, el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas.
En cuestiones del amor no hay niveles ni color.
Más vale el humo de mi casa que el fuego de la ajena.
Febrero y las mujeres, entre cuatro paredes.
La mujer debe estar en casa al atardecer.
A manos frías, corazón ardiente.
Quien en ti se fía, no le engañes.
El que come y deja, dos veces pone la mesa.