Buen alimento, mejor pensamiento.
Costurera sin dedal, cose poco y cose mal.
El hijo del judío a fraile se ha metido.
Hacer pinitos.
Mientras uno calla, aprende de los que hablan.
No es lo mismo ser cabo, que se acabo (Frase de los "abuelos" al finalizar la mili).
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
Gato gordo, honra su casa.
A cuentas viejas, barajas nuevas.
La comida entra por los ojos.
Hoy no se fía, mañana sí.
Quien se conduce con integridad, anda seguro; quien anda en malos pasos será descubierto.
El gusto de la alabanza a todos alcanza.
Quien con los perros se trata, aprende hasta alzar la pata.
Al hombre de rejo, vino recio.
Pecado callado, medio perdonado.
Lo que uno no quiere, otros lo desean.
Amor, pocas veces da placer, y muchísimas dolor.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
Paciencia piojo que la noche es larga.
No oigo, soy de palo.
Conejos y liebres vendo, porque los prendo.
Por San Matías igualan las noches con los días y pega el sol en la umbrías.
Por agarar una silla, el político promete villas y castilla.
Una cosa es el amor y el negocio es otra cosa.
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
Bien o mal, te casarás, sea con Pedro o sea con Juan.
A la gente alegre el cielo la ayuda
En tiempo de campaña, apaña.
Guarda bien lo tuyo y no harán ladrón a ninguno.
Recogemos solo la felicidad que hemos dado a manos llenas, sin pedir nada a cambio
Zumba con el desigual en casa, y zumbará contigo en la plaza.
Abril, Abriluco, el mes del cuco.
El viejo que casa con niña, uno cuida la cepa y el otro la vendimia.
La adversidad forja hombres; la buena fortuna crea monstruos.
Un clave pequeño abre grandes puertas.
Negocio que no da para llegar a las diez, mal negocio es.
Una mano y un pie no aplauden juntos.
De donde viene la descomunión, allí viene la absolución.
Todo, no importa cuán finamente esté hilado, acaba finalmente saliendo a la luz
La dicha de la fea, la hermosa la desea.
El que debajo de una hoja se posa, dos veces se moja.
La mujer hacendosa es la más hermosa.
Sol madrugador y hombre callejero, no los quiero.
Hacer la del capitán Araya; embarcar a los demás y quedarse en la playa.
No desprecies a quien poco es, que algún días mucho podrá ser.
El vulgo es necio y pues lo paga, es justo hablarle en necio para darle gusto.
El perezoso considera suerte el éxito del trabajador.
La confianza en sí mismo es el primer secreto del éxito
Mientras hay alma, hay esperanza.