Quien no enseña a su hijo un arte útil, le enseña a robar.
En el camino deja que los tontos y los locos pasen primero.
A tu casa venga quien te eche de ella.
Dios hizo todas las cosas con peso, sabiduría y mesura.
El hombre propone, Dios dispone y el diablo descompone.
Frente al amor y la muerte no sirve de nada ser fuerte
La mentira dura mientras la verdad no llega.
El que camina, no estorba.
Quien pregunta, no yerra.
La vara del carro hacia el sur y la rodada hacia el norte.
El que quiere hacer algo busca un miedo; el que no quiere hacer nada busca una excusa.
¿Me guardas un secreto, amigo?; mejor me lo guardas si no te lo digo.
Perro que no anda no encuentra hueso.
Zorrilla tagarnillera, hácese muerta por asir la presa.
Quien por su gusto padece, que vaya al infierno a quejarse.
Escucha tu corazón... que sabe.
El que no tiene hijos los mata a palos.
Dios lo da y el diablo lo guisará.
De un mal pagador, consigue lo que puedas.
A caballo brioso toca: o frenarlo o se desboca.
Pronto pasan al olvido los muertos y los idos.
En el juego del poder no se trata con quien se desea, sino con quien hay necesidad.
¿Enseñar sin saber?, como no sea el culo, no sé qué.
La confianza en la vida se encuentra cuando el espíritu se siente profundamente tranquilo
Vencer no es vergonzoso
A perro viejo, no hay quien le enseñe trucos nuevos.
El que no tiene quehacer desbarata su casa y la vuelve a hacer.
Presto se va el cordero como el carnero.
El que no habla, no yerre.
La lengua de las mujeres es su espada, y, por cierto, nunca la dejan enmohecerse.
Hombre prevenido vale por dos.
Quien mucho abarca, poco aprieta.
Al hijo de la hija, métele en la vedija; al de la nuera, dale pan y échale fuera.
Matad el hambre, y no deis lugar que la hartura os mate.
Cuando el sabio llerra, el necio se alegra.
El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón.
El que se pone de puntillas no puede sostenerse derecho.
Abad de aldea, mucho canta y poco medra.
Perro que come huevos, ni quemandole el hocico.
Nadie tropieza mientras está acostado en la cama.
Amigo reconciliado, enemigo doblado.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
Que se calle Doña Chepa, y mejor que hable quien lo sepa.
Le dieron como a violín prestado.
A cavador perucho, si le dieres algo, que no sea mucho.
El cojo correrá si tiene que hacerlo.
Es mejor ser envidiado que ser apiadado.
Parece que le ha hecho la boca un fraile.
Dale lo suyo al tiempo, pero sin perder el tiempo.
Padre, hijo y abuela, tres cucharas y una cazuela.