Amo bravo y mozo harón, a cada rato cuestión.
Quien una deuda se traga, tarde o temprano la paga.
Nadie se puede evadir de lo que está por venir.
¡Oh!, Virgen del buen consejo, ayúdale al más pendejo.
La virtud es de poco sueño.
Maña y saber, para todo es menester.
Hijo mimado, hijo malcriado.
A comer, sé tu el primero; a pelear, el postrero.
La muerte lo mismo come cordero como carnero.
Quien hace lo que puede no está obligado a más.
De la madre la gran ciencia, es tener mucha paciencia.
Donde manda capitán, no gobierna marinero Donde menos se piensa, salta la liebre.
La verdadera grandeza no renuncia a la amabilidad.
Bien aprende quien buen maestro tiene.
A amante que no es osado, dale de lado.
El corazón jamás habla, pero hay que escucharlo para entender.
El trabajo ennoblece.
Está como padre, que le llevan la hija.
Entran como arrimaos y quieren salir como dueños.
La fe no tiene miedo.
De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.
La buena educación es de quien la otorga, no de quien la recibe.
La intención es lo que vale.
Del que yo me fío me guarde Dios, que de los que no me fío, me cuido yo.
Quien castiga con ira, más se venga que castiga.
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
La tierra será como sean los hombres.
El que dice tener palabra, al final no te cumple nada.
El que usó mal incienso debe atenerse a quemarse las mangas.
Justo peca en arca abierta.
Persevera y triunfarás.
La que tiene cara honrada, no encuentra puerta cerrada.
Bien mereció papilla quien se fió de Mariquilla.
Ni fíes mujer a fraile, ni barajes con alcalde.
En enero, cada oveja con su cordero.
Con los curas a oscuras nunca te quedes, que aunque llevan refajos no son mujeres.
El que la sigue la consigue.
El que a todos saluda, pronto rompe su cabeza.
Quien debe y paga, no debe nada.
La zorra suele predicarle a las gallinas: hermanas mías.
O se tira de la cuerda para todos, o para ninguno.
Quien no hace nada cuando puede, tampoco lo hace cuando quiere.
Al que huye del trabajo, el trabajo le persigue.
Soy el castigo de Dios, si no hubieses cometido grandes pecados, Dios no habría enviado un castigo como yo sobre ti
El Juez, derecho como la viga del techo.
Ni domes potro, ni tomes consejo de otro.
Si familia quieres ser por parte de la mujer.
Aprende de maestro y vendrás a ser diestro.
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
Cuesta poco prometer lo que jamás piensan ni pueden cumplir.