El que está en la aceña, muele; que el otro va y viene.
Quitáronle a la tuerta, y diéronlo a la ciega.
Atáscate, que hay lodo.
Bocadito regular, que se pueda rodear.
Favor de señores y temporal de Febrero, poco duraderos.
La sugestión obra.
Las tres cabezas más duras: la mujer, la cabra y la burra.
El trabajo es tan feo que hasta pagan por hacerlo.
Reniega del amigo que se come lo tuyo contigo y lleva lo suyo consigo.
Los hijos del oidor que murió están más muertos que el oidor.
No hagas trampa en que caigas.
Socorro tardío, socorro baldío.
Ningún ladron quiere ser robado.
Dar es corazón, pedir es dolor
El aprender es amargura; el fruto es dulzura.
Interesa a veces que tres y tres sean siete.
Amigo, te guardaré un higo pero como no te vi, me lo comí.
No se puede caminar contemplando las estrellas cuando se tiene una piedra en el zapato.
El hombre discreto hace nacer más oportunidades que las que encuentra.
Un cobarde piensa que vivirá para siempre si evita a sus enemigos; pero ningún hombre escapa a la vejez, incluso si sobrevive a las lanzas.
Acaso nuevo, consejero nuevo.
La buena mujer, con sus manos edifica su casa.
Un hombre sabio se recuerda de sus amigos siempre; un tonto, solamente cuando él necesita.
La reputación dura más que la vida.
Amigo reconciliado, doble enemigo
Si entre burros te ves, rebuzna alguna vez.
La sinceridad viene del alma y se lee en el rostro de los sencillos
Da a los ricos lo suyo, a los pobres lo tuyo.
Para el bien, la acción es más que la intención; para el mal la intención es más que la acción.
Lo tragado es lo seguro.
A abril alabo, si no vuelve el rabo.
Dos hambrientos a un pan, mal trato le dan.
Cuando es demasiada la cera, quema la iglesia.
Excava el pozo antes de que tengas sed.
Codicia mala, el saco rompe.