El follo del santo, no hiede tanto.
Reniego de grillos, aunque sean de oro fino.
Ira sin fortaleza, no vale ni media cereza.
Yo le digo que se vaya y él desátase las bragas.
Inútiles platicas e inútiles libros, ni las tengan tus hijas, ni los lean tus hijos.
Hombre anciano, juicio sano.
No se debe escupir al cielo.
Más camina un burro si va frente al pesebre.
La agonía es larga pero la muerte es segura.
En casa del ruin, la mujer es alguacil.
El dormir es el hermano menor de la muerte.
Para quien no sabe a dónde quiere ir, todos los caminos sirven.
Cortesía de sombrero, hace amistades y no cuesta dinero.
El nosotros anula el yo.
Tú no serás amado si piensas nada más que en tí.
Hasta el más santo tiene su espanto.
Todo lo bueno o es pecado o engordaTodo lo que brilla no es oro
Del odio al amor hay solo un paso.
El agua fluye abajo, y el hombre va arriba.
Al comerte una fruta piensa en aquel que plantó el árbol.
Chica es la abeja, y nos regala la miel y la cera.
No siempre huye el que vuelve la espalda
El que no ayuda, estorba.
A la muerte, no hay cosa fuerte.
El vino como el rey, y el agua como el buey.
Por mucho que sople el viento, una montaña no se inclina ante él.
Cada pueblo tiene el gobierno que se merece.
El mejor maestro, el tiempo; la mejor ciencia, la experiencia.
Antes es Dios que los santos.
Una deuda, veinte engendra.
Palabras buenas abrirán puertas de hierro.
Bien se está San Pedro en Roma, aunque no coma.
Cómplice y asesino van por igual camino.
Mujer muerte, siete a la puerta.
Un buen consejo a tiempo no tiene precio.
El que esta abajo no tiene miedo de caer.
La fantasía consiste en perseguir un caballo sin moverse del sitio
Abogado, juez y doctor, cuanto más lejos, mejor.
Tu deseo bueno sea, para quien bien te desea.
Pesar ajeno, no quita el sueño.
El que paga intereses es el burro que jala la carreta de quien le presto.
Hace tiempo solía meditar durante muchos días seguidos, pero vivir un breve espacio de tiempo vale más; hace un tiempo solía ponerme de puntillas para mirar lejos, es mejor ampliar el propio horizonte subiendo a un montículo
Cuando uno no quiere, dos no barajan.
El porrazo da más ira, cuando la gente nos mira.
La primera señora, la segunda escoba.
Cuando menos piensa el galgo, salta la liebre.
Buey suelto, rey muerto.
Decir la verdad es como escribir bien, se aprende practicando
Junto al buey viejo aprende a arar el nuevo.
Cuando hablares, cuida qué, cómo y de quién, dónde, cuándo y con quién.