Si Dios te da piedras, contruye un puente y golpéalo antes de pasar.
Variante: El perro y el niño, donde le ponen cariño.
Árbol copudo da sombra, aunque no dé fruto.
El pastor que se acuesta con sus abarcas, cuando se despierta no se las calza.
El tiempo es padre de la verdad y a relucir la sacará.
Quien va sin apuro, camina seguro.
Lo nuevo guarda lo viejo.
Alta y esbelta me haga Dios, que rubia y morena ya me haré yo.
Las prendas de ropa son alas.
Espera debajo al que está arriba, caerá.
Al rey muerto rey puesto.
El que no tiene buey ni cabra, toda la noche ara.
El sueño y la muerte hermanos parecen.
Obra a destajo, no vale un ajo.
Más grandes las gentes, que sus dirigentes.
Azote y mordedura, mientras duele dura.
No es mal sastre el que conoce el paño.
Una sola vez no es costumbre.
La imagen de la amistad es la verdad
Con el amor está el temor
Del ahorro viene el logro.
La paciencia es buena cura para todas las heridas.
No expongas a tu amigo a las iras de tu enemigo
De la mujer, la limpieza se conoce en la cabeza y en los pies.
Da Dios almendras al que no tiene muelas.
A la sombra del favor, crecen vicios.
La cosa bien pensada jamás es errada.
Buen amor y buena muerte, no hay mejor suerte.
Dios perdona siempre, los humanos a veces, la naturaleza nunca.
A juventud ociosa, vejez trabajosa.
Estudiante sin blanca, de criado de un estudiante rico va a Salamanca.
De alabar el diablo el fruto, vino Eva a probarlo.
Llamar al toro desde la barrera, eso lo hace cualquiera.
Ni hablar mujer, traes pistola.
Si no cobras por tu trabajo, ni eres pagado ni agradecido.
Buey viejo asienta bien el paso.
Guardaré hoy que puedo; que quizás mañana no mueva un dedo.
Andar bien vestida hace a la moza garrida.
En este mundo nada hay cierto, salvo la muerte y los impuestos.
Obras y palabras, lo uno es mucho y lo otro es nada.
A cualquier cosa llaman rosa.
La mujer debe estar en casa al atardecer.
Achaque el viernes por comer carne.
Es agradable ser importante, pero más importante es ser agradable.
Solo se tiran piedras contra el árbol que da frutos.
En la escuela, la cárcel, o la guerra se conocen los amigos.
Lo que más se quiere, presto se pierde.
Yo que se lo proponía, y ella que lo apetecía.
El hijo sabe que conoce a su padre.
Dale, si le das, que me llamen en casa.