Progresa en su negocio quien ha pensado en él de antemano.
Jamón empezado, cada cual le tira un tajo.
Buena demanda o mala demanda, el escribano es mi banda.
El interés tiene pies y yo también.
Tempero de San Miguel, guárdete Dios de él.
El barco de las promesas ya zarpó.
Más vale poco que nada.
Por puerta abierta ladrones entran.
A cautela, cautela y media.
Buen corazón quebranta mala ventura.
Cabra coja, no tenga fiesta.
El amor y el dinero no pueden estar ocultos.
Irse con la capa al toro, no es para todos.
Mujer pecosa, mujer candela.
El hombre a tirar el mocho y la mujer al sancocho.
Juicios tengas, y los ganes.
En largos caminos se conocen los amigos.
Bien está el pájaro en su nido.
El tiempo pasa en un abrir y cerrar de ojos.
Te doy un dedo y me quieres coger el brazo.
Amor, viento y ventura, poco dura.
Al olor de los dineros ya vendrá algún forastero que no conozca tu historia con los ojos bien tapados como el burro de la noria.
Baje la novia la cabeza y cabrá por la puerta de la iglesia.
Una retirada a tiempo es una victoria.
El que trabaja, principia bien; el que ahorra acaba mejor.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.
Lo más feo, con interés, hermoso es.
Dar para recibir, no es dar sino pedir.
Contestación sin pregunta, algo barrunta.
Ilusión es para un calvo tener en su calva algo.
El que tiene vergüenza, ni cena ni almuerza.
Reniego del amigo que me encubre el peligro.
Ni en invierno ni en verano, dejes la manta en casa del amo.
Es más popular que la adelita.
Aunque la bolsa esté exhausta, el día de gastar se gasta.
Si a la abeja ves beber, muy pronto verás llover.
El que la hace, la paga.
Hace buena cuenta quien con lo suyo se contenta.
Al buen corazón la fortuna le favorece.
Llevar y traer, de todo ha de haber.
Del amor al odio, solo hay un paso.
Allega, allegador, para buen derramador.
En el peligro se conoce al amigo.
Aceituna una; y si es buena, una docena.
Jamás digas: nunca jamás.
Muchas candelitas hacen un Cirio.
La mujer hace el amor cuando quiere y el hombre cuando puede.
O Corte o cortijo.
Quien bien imagina, llámese adivina.
Hasta el manjar más sabroso, hostiga cuando es copioso.