Al amigo cuando lo pruebas, a veces chasco te llevas.
Amistades que son ciertas mantienen las puertas abiertas.
A fuer de Toledo, que pierde la dama y paga el caballero.
Agarrando aunque sea fallo.
Labrador lunero, pierde el fruto y pierde el tiempo.
Por San Andrés, la nieve en los pies.
Quien dineros ha de cobrar muchas vueltas ha de dar.
Sufriré hija golosa y albendera, más no ventanera.
Callado mata conejo.
Buena bolsa, envidiosos y ladrones la hacen peligrosa.
Palos con gusto no duelen.
Casarás y amansarás.
Ni de saúco buen vencejo, ni de cuñado buen consejo.
El que con cojos anda se llama bastón.
Bueno es lo bastante y malo lo sobrante.
Buitres y milanos, primos hermanos.
La bebida despinta al barniz y descubre al hombre.
El que no tiene nada que decir, suele hablar de más.
Padre arriero, hijo caballero, nieto pordiosero.
El hombre se casa cuando quiere y la mujer cuando puede.
De lo bendito, poquito.
Se vuelve amargo el vino si no se tiene con quien brindar.
La vida da muchas vueltas.
Al buen amanecer no te lo dejes perder.
El tiempo lo arregla todo
Cuando el tabernero vende la bota, o sabe a la pez o esta rota.
Madre, casarme quiero, que dormir sola me da miedo.
Cerezas y mentiras, unas de otras tiran.
Dichosos los ojos que te ven.
Intelecto apretado discurre que rabia.
Mujer sin varón, ojal sin botón.
Paciencia, hermanos y moriremos ancianos.
Cuanto más amistad, más claridad.
Andando, andando que la Virgen te va ayudando.
Hombre de pelo en pecho, hombre de dicho y hecho.
Lo más sabroso se alcanza, con Prudencia y con Constancia.
Cada par con su par y cada quien con su cada cual.
Todo por servir se acaba... y acaba por no servir.
Acelgas benditas, de día tronchos y a la noche hojitas.
No hay plazo que no llega, por largo que sea.
Palabra suave llegar al alma sabe.
La madre y la hija, por dar y tomar son amigas.
Ave de mal agüero, a mi vera no la quiero.
Mejor es no comenzar, lo que no se puede acabar.
De paja o de heno, mi vientre lleno.
Gran corsario es el tiempo, siempre llevando, siempre trayendo.
Hay que tomar el toro por las astas.
No hay altanería que no amanece caída.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
Aviniente y crudo, que así lo quiere el cornudo.