Tripa vacía, suena pronto.
El papel que se rompa él.
Al amanecer resbalos, y al anochecer charquies.
Pasado mañana, mañana será ayer.
Mal de muchos, epidemia.
Hay que darle tiempo al tiempo.
Feria de loco es el mundo todo.
A partir de mañana comenzarás el primer día del resto de tu vida.
Entre puntada y puntada, una miradita a cuantos pasan.
Madruga y verás, trabaja y habrás.
El dar y el tener, seso ha de menester.
Todos los días son días de aprender, y de enseñar también.
Sobre mojado, llueve.
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
El hijo muerto, y el apio al huerto.
Enero, soy caballero, según lo encuentro, lo llevo.
Hablen cartas y callen barbas.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
El casado, casa quiere y costal para la plaza.
Mala mañana, niebla sobre la escarcha.
Condición de buen amigo, condición de buen vino.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
El que se prepara para lo malo, lo recibe preparado y amortigua el golpe.
De borrachos y panzones están llenos los panteones.
Buena romería haz, quien a su casa pone en paz.
Pascuas marzales, hambre y enfermedades.
El matrimonio es como el framboyán, primero vienen las flores y después vienen las vainas.
Las flores y la ocasión, son de poca duración.
Las calabazas vacías hacen más ruido.
Los difuntos, todos juntos.
De lo perdido, lo que aparezca.
Cielo estrellado, tiempo variado.
No hay cambios sin inconvenientes, aun de peor a mejor
Juez que admite regalos, llevarlo a palo.
El que da todo lo que tiene en cueros se queda y nadie lo quiere.
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.
El tiempo es oro.
Palabras y plumas el viento las tumba.
No hay día tan lueñe que presto no este presente.
Trato es trato.
Hay que andar más tieso que un ajo.
Cuando te sople bien el viento, aprovéchalo.
De trigo o de avena, mi casa llena.
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.
La nieve presagia una buena cosecha.
No hay sábado sin sol, ni mocita sin amor, ni viejo sin dolor.
Amor, tos y fuego, descúbrense luego.
Las palabras son como las hojas, cuando más abundan poco frutos hay entre ellas.