La madurez solo se vive una vez.
Mujer que se queja, marido que peca
En corrillos de mucamas, se despelleja las damas.
Es más larga que la cuaresma.
Saber por solo saber, cosa vana viene a ser; saber para ser mejor, eso es digno de loor.
Buen porte y buenos modales, abren puertas principales.
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
Quien vive fiando al amigo, estudia para mendigo.
Amistad pasajera nunca es verdadera.
Más vale ser puta sin parecerlo que aparentarlo y no serlo.
Criada trabajadora hace perezosa a la señora.
Casa empeñada, pobre y desamparada.
Nacer de pie.
Consejos vendo y para mí no tengo.
Modestia exagerada, modestia falsa.
La mujer y la manzana han de ser asturianas.
A casa de tu hermano no vayas de ordinario, y menos si es casado.
No hay viejo que no haya sido valiente, ni vieja que no haya tenido sus veinte.
Las firmes amistades se hacen en las mocedades.
Quien anda con buenos, parece uno de ellos.
A mucho vino, poco tino.
La experiencia no anda a prisa, ni tampoco se improvisa.
Feliz es la muerte que antes que la llame viene.
Guarda mozo, y hallarás viejo.
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
Al alba de la duquesa, que da el sol a media pierna.
En casa del mezquino, más manda la mujer que el marido.
Algo tiene la fea, por donde el galán la desea.
Agua de turbión, en una parte pan y en otra non.
Más maestra es la adversidad que la prosperidad.
Ama de cura, puta segura.
Son nones y no llegan a tres.
Bendita la casa aquella que huele a antiguo toda ella.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
En la aldea, no hay melón malo ni mujer fea.
No por moreno es feo, es más hace crecer el deseo
Tu mujer te pedirá disculpas cuando la luna se caiga.
Nadie da lo que no ha.
Buena crianza no pierde punto.
Diga mi vecina, y tenga mi costal harina.
La juventud del viejo está en el bolsillo.
De joven maromero y de viejo payaso.
Amistad no probada, no es amistad ni es nada.
A escote, no hay nada caro.
Amistad que murió, nunca renació.
Siembra por San Lorenzo los nabos, y llenarás el carro.
A la mujer buena, todo el cariño es poco.
A la vaca que no se cubre, se le seca la ubre.
Un mes antes y otro después, es invierno de verdad, que es cuando llegan los dos hermanos, moquito y soplamanos.
De tus herederos, sé tu el primero.