Las palabras son enanos; los ejemplos son gigantes.
Hijo eres, padre serás; cual hicieres, tal habrás.
Ovejas y muchacha, al atardecer a casa.
Loquillo y los Trogloditas.
Mojarse el potito.
Acuérdate, nuera, de que también serás suegra.
Quien con muchachos se acuesta, cagado amanece.
Dar del pan y del palo, para hacer buen hijo del malo.
Entre hermanos que nadie meta la mano.
Tontos y locos, nunca fueron pocos.
Su tarea es cuidar a los mayores, a los indefensos, a aquellos que no pueden hacerlo por su cuenta, y por sobre todo, a los niños, el futuro de la humanidad.
Manden unos, manden otros, los tontos siempre nosotros.
Dios los cría y ellos solos se juntan.
El hijo del asno dos veces rebuzna al día.
Poco a poco se cría la muchacha desde el moco.
Niña, te aseguro que según tienes la cara tendrás el culo.
Años pares, abrir los costales; años nones, pocos montones.
Quien más bebe, más sed tiene.
Hay muchos bobos que nacen, pero son más los que se hacen.
Cantan la nana a los cigoñinos las campanas.
Conejos y liebres vendo, porque los prendo.
Desnuditos nacemos y después todo apetecemos.
Ricos, pobres, flacos, gordos, todos mordemos el polvo.
Navarro, ni de barro
Si el mozo supiera y el viejo pudiera, ¿qué se les resistiera?
El hijo prevenido se abastece en el verano, pero el sinvergüenza duerme en tiempo de cosecha.
Zapatitos de charol ni para el agua ni para el sol.
Oveja chiquita, cada año es corderita.
Unos nacen de pie y otros de cabeza.
Paciencia, hermanos y moriremos ancianos.
Ni mozo dormidor, ni gato maullador.
No hay largo que no se incline, ni enano que no se empine.
Suegras, nueras y cuñadas, son asas de caldera mal arregladas.
Desde pequeñito le amarga el culo al pepino.
Las medias ni pa las mujeres.
El que con muchachos se acuesta, amanece hecho fiesta.
Las muchachas en la fuente, tornar a casa no tienen en la mente.
Enfermo que bebe y no mea el diablo que se lo crea.
Gatos, pollos y corderos, de los primeros.
De dos males, elige el menor.
En la tierra de calvos, los pelones son trenzudos.
Alabaos, coles, que hay nabos en la olla.
Llanero no bebe caldo ni pregunta por camino.
Cada cual es hijo de sus obras.
Hijo casado, vecino airado.
Carnero, hijo de oveja, no yerra quien a los suyos semeja.
Le quieren enseñar al padrecito a rezar el Padre Nuestro.
Tanto quiso el demonio a sus hijos, que les sacó los ojos.
Avanza, avanza; que la juventud no se cansa!
Casadme, padres, casadme, que el cuerpo me arde.