No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes, pero tampoco sabes lo que te has estado perdiendo hasta que lo encuentras.
Obra comenzada, no te la vea suegra ni cuñada.
Al mejor cazador se le escapa la liebre.
No hay que ser caballo para saber de carreras.
Nada se dice ni se hace bien en momentos de pasión.
Rectificar es de sabios.
Aunque digas y no hagas, haz y no digas.
Vida sin amigos, muerte sin testigos.
Cuando en el cielo oscuro hay ventanas, de llover no hay ganas.
No sufras por calenturas ajenas.
Mientras más aprendo menos sé.
Más vale algo que nada.
Nadie diga de ninguno porque no diga de el alguno.
Quien al cielo escupe, en su cara repercute.
A perro macho lo capan una sola vez
A la mujer por lo que valga, no por lo que traiga.
Buena ventura solo con otra dura.
El cornudo es el último que lo sabe.
El que por su gusto corre, nunca se cansa.
Daría yo un ojo, porque a mi enemigo sacasen uno.
Vieja que cura, te lleva a la sepultura.
A gallo viejo gallina joven.
El orgullo puede estar oculto bajo un capa caída.
La zorra, cuando no llega a las uvas, dice que están verdes.
Nos vengamos de una vileza cometiendo otra
Deprisa viene el mal, pero cojeando se va.
Consejos a viejas y pláticas a gitanos, trabajos vanos.
Nada hay nuevo bajo el sol.
El niño meón, que calaba siete mantas y un colchón.
La palabra del erudito, en religión, es una flor, mas no te promete ningún fruto.
Hablar con boca prestada, sabe bien y no cuesta nada.
Rubio bermejo, mal pelo y peor pellejo.
Todo mono sabe en que palo trepa.
Ahullama no pare calabaza.
Con meros consejos, no se va muy lejos.
El que trabaja, no come paja
De vez en cuando la piedra perfora la piedra.
Lo que no pensé antes de hablar, después de hablado me da que pensar.
Baco, a muchos ha matado; Neptuno, a ninguno.
En el llano como quiere el amo, en la cuesta como quiere la bestias.
Río cruzado, santo olvidado.
El ave canta aunque la rama cruja.
El no vigilar a los operarios es como dejarles nuestra bolsa abierta.
Obrar mucho, y hablar poco; que lo demás es de loco.
Las injurias o bien vengadas o bien aguantadas.
El que va en carro, ni va a pie ni a caballo.
La religión presenta pocas dificultades a los humildes, muchas a los orgullosos, insuperables a los vanidosos
Nunca te apures para que dures.
Yo no tengo por qué sudar fiebres ajenas.
Lo pendejo y las reumas con lo vieja se acentúan.