Nadie tan pobre murió que más pobre no nació.
El asunto de la jodienda no tiene enmienda.
Ni es carne, ni es pecado.
Más daña un mal enemigo que aprovecha un buen amigo.
Carta echada, no puede ser retirada.
Si tomas un mal camino, no esperes un buen destino.
Para el flojo siempre es tarde, y cuando madruga todavía no es hora.
Alza en blando, bina en duro y no verás a tu suegro sañudo.
Joya en una fea, la adorna pero no la hermosea.
Los ojos se abalanzan, los pies se cansan, las manos no alcanzan.
Mucho ruido y pozas nueces.
Locura es dar consejos a un enemigo; pero más locura todavía es tomarlos de él.
Sin viento no hay oleaje.
El que todo lo niega, todo lo confiesa.
Manda y descuida; no se hará cosa ninguna.
Yerno, sol de invierno, sale tarde y pónese luego.
Consejo es de sabios perdonar injurias y olvidar agravios.
Bien haya quien a los suyos se parece.
Más aburrido que mico recién cogido.
El que necesita, te visita.
El buen labrador en el camino, no en el casino.
Caballo que tiene que ir a la guerra, no muere en el vientre de la yegua.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
Queda sin compañeros el hombre exigente hasta en los últimos detalles.
Dios repudia al que falsea las palabras; su gran abominación es el pendenciero de vientre.
Arena y cal encubren mucho mal.
El mundo es de los audaces.
Estar como caimán en boca de caño.
Más vale maña que fuerza.
Más fea que una patada en la canilla.
Nadie regala nada a humo de pajas.
Ni en Agosto caminar ni en Diciembre navegar.
Viejo cansado, muerto o corneado.
Lengua de vieja cuentera, corta más que una barbera.
El ingrato por un favor, coces cuatro.
Bastante colabora quien no entorpece.
No hay moza fea ni moneda de oro que tosca sea.
Bebe para olvidar, pero no te olvides de pagar.
Dámelo perezoso, y te lo daré vicioso.
Jugador hasta perder los kiries de la letanía.
ala mier........ los pastores que la pascua ya paso
El que no chilla, no mama.
Las mujeres pocas veces nos perdonan ser celosos; pero sin embargo no nos perdonarían nunca no serlo
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
Saber mucho y decir tonterías, lo vemos todos los días.
Nada se adelanta con desesperarse, sino el criar mala sangre.
Mata, que Dios perdona.
El que juega por necesidad pierde por obligación.
La ignorancia es abuela del saber.
El corazón que sabe temer sabe acometer.