Cuando no aprovecha la fuerza, sirva la maña y la cautela.
Ni calabaza sin tapón, ni mujer sin quita y pon.
La buena vaina no hace buena la espada.
No hay que pensar que porque los sapos brincan son de hule.
A donde va encuentra un problema
El que no es agradecido, no es bien nacido.
A quien tiene malas pulgas, no le vayas con burlas.
Favorecer, es por norma perder.
Estás más perdido que un juey bizco.
Más vale que sobre que no que falte.
Donde hay confianza, da asco.
Quien cuando puede, no quiere; cuando quiere, no puede.
A veces perdiendo se gana.
No hay borracho que coma lumbre.
El que a cuarenta no atina y a cincuenta no adivina, a setenta desatina.
Juramentos de enamorado no valen un cornado.
Ofrecer y no dar, es deber y no pagar.
Al enemigo, ni agua.
Quien carece de amistades, carece de compromisos.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
Aunque veas pleito ganado, vete con cuidado.
En salud se cura el sabio, y el necio, ni estando malo.
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
No necesito niguas para ser tishudo. o: No necesito niguas (bichos picadores) para tener pies grandes.
Quien a mano ajena espera, mal yanta y peor cena.
Más vale un hombre apercibido que dos descuidados y no prevenidos.
Aquí jodido, pero usted no tiene la culpa.
La envidia sigue a los vivos, y a los muertos el olvido.
A cada necio agrada su porrada.
Sirve de poco hacer mucho, pero no lo que se debe.
El que mal se maneja, despacio padece.
Es amor mal entendido el que no corrige a un hijo.
La misma virtud no escapa a los golpes calumniosos.
No gastes pólvora en gallinazos.
Nadie toma lo que no le dan.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
El que para pobre está apuntao, igual le da estar de pie que sentao.
Quien no da nudo, pierde punto.
A la que parió harto no la engaña un parto.
No dar ni recibir, sin escribir.
Ni quito ni pongo rey.
La pobreza no es un delito, pero es mejor no mostrarlo.
Viejo con mujer hermosa, mala cosa.
El envidioso es de tal ser, que no se le indigesta lo que come sino lo que ve comer.
El que callar no puede, hablar no sabe.
Nadie sabe bien su oficio si no lo toma por vicio.
Entre reventar o peer, ¿qué duda puede haber?.
De ninguno has de decir lo que de ti no quieras decir.
Olvidado y nunca sabido, viene a ser lo mismo.
Jueguen con el santo, pero no con la limosna.