Buena vida si refrenas tu ira.
No hay calvo que no haya tenido buen pelo.
La suerte no es para quien la busca.
Con todos corro y con ninguno me paro.
Gana poco, pero gana siempre.
El ladrón no roba jamás una campana.
Es como la gatita de Maria Ramos, que tira la piedra y esconde la mano.
Secreto entre reunión es de mala educación.
El que no sabe nadar, se lo lleva la corriente.
Fruta mala, pero ajena, ¡oh, qué buena!.
Amor y fortuna, no tienen defensa alguna.
No hay más brava cosa, que una mujer celosa.
Lo que bien se aprende, jamás se olvida.
La mujer buena, inapreciable prenda.
Al amigo cuando lo pruebas, a veces chasco te llevas.
No hay nacimiento pobre ni muerte rica.
Quien vengarse quiere, calle y espere.
Una palabra deja caer una casa.
Indio que quiere ser criollo, al hoyo.
Juventud sin salud, más amarga que senectud.
Agua que no fluye se vuelve pantano y apesta.
Más tiene el rico cuando empobrece que el pobre cuando enriquece.
Dar cuenta clara con paga, es de persona honrada.
En la amistad no se mira la obra sino la voluntad.
Nadie sacia su apetito, con solo huevo frito.
Nadie se baña dos veces en el mismo río, pues siempre es otro río y otra persona.
Buey harto no es comedor.
La venganza es un plato para tomar frío.
Mejor un amigo con siete pecados que un extraño
Variante: Sacristán que vende cera y no tiene colmenar, o la saca de la oreja o la roba del altar.
No alardees de tu buena suerte ni te quejes de tu poca fortuna. Son dos caras de la misma moneda. Simplemente dale la vuelta a la moneda.
Al que temprano levanta, nunca le faltan abarcas.
No hay que pedirle peras al olmo.
Mal suena el Don sin el din.
Por San Martín, siembra el ruin, y la vieja que lo decía ya sembrado lo tenía.
La ciencia avanza a pasos, no a saltos
Si al construir se escuchara el consejo de todo el mundo, el techo nunca se llegaría a poner.
Antes se coge al mentiroso, que al cojo.
Los hijos de Verdolé, que le enseñan a su padre a joder.
Oveja que anda, bocado halla.
Si en verdad eres estrella, no te alumbres con tea.
El pan, con ojos, el queso ciego, y el vino añejo.
No se nace caballero: hay que saber serlo.
A quien tiene escopeta, guitarra, reloj y mujer, nunca le falta un trasto que componer.
No hay mano que pueda para el tiempo
Yo le puedo dar de comer, pero hambre no le puedo dar.
Ni amor sin comer, ni vestido de gala sin otro tener.
A la sombra del favor, crecen vicios.