Jugar limpio, bueno para la conciencia y malo para el bolsillo.
El borracho vendería los pantalones por beber.
Dos es compañía, tres multitud.
Armas y dineros buenas manos quieren.
El que nada debe, nada ha adquirido a plazos.
Que a la corta, que a la larga, todo se paga.
Trabajar es virtud; pero trabaja tú.
Ir a trocar y no tener que, a muchos suele acontecer.
Una deuda, veinte engendra.
Del ahorro viene la posesión.
Faltriquera abierta, el dinero se vuela.
Con gente de mala casta ni amistad ni confianza.
El hombre pone y la mujer dispone.
No hay mejor lotería que el trabajo y la economía.
O bien no emprender nada, o bien asombrar a todo el mundo con cuanto emprende.
Condición de buen amigo, condición de buen vino.
Favor con favor se paga
Quien desprecia, comprar quiere.
Si la socia no come, y no bebe el socio, no tendrán fuerzas para cumplir con el negocio.
Bienes y males, a la cara salen.
Detrás del mostrador no conozco al amigo, sino al comprador.
Amistad entre desiguales, uno es señor y el otro el servidor.
El beber es el placer, y el pagar es el pesar.
Quehacer trabajoso, quita alegría y reposo.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
Entre bellacos, virtud es el engaño.
Las cosas bien pensadas, bien acertadas.
Boca de verdades, cien enemistades.
Amigos, amigos, pero la cebada a dos reales.
El interés dueño del mundo es.
Para el particular, paso regular. Para el contratista, vista. Para el Ayuntamiento, paso lento. Pa la Diputación, buena canción. Pal Estáu, echáu.
Ley puesta, trampa hecha.
Caro me lo dan y caro lo vendo.
De ambos ha sido el acertar; tú al pedir, yo al no dar.
Sacar las cosas de quicio, no se hace sin perjuicio.
La buena ropa abre todas las puertas.
Maña y saber, para todo es menester.
Ya que aprendiste a cobrar, aprende también a trabajar.
Mucho val y poco Cuesta, a mal hablar, buena respuesta.
Yo soy la que hiedo, que no el atún que vendo.
Ocio, ni para descansar.
Antes de contar, escribe, y antes de firmar, recibe.
Cuida la tienda y ella te cuidara a ti.
El dinero y el amor son dos cosas que no se pueden ocultar.
El bien hacer abre cien puertas, y el mal agradecer las cierra.
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
Hacer una cosa en un avemaría.
Compañía, ni con la cobija.
Nada con nada, total nada.
Intimidades, solo en las mocedades.