Amor con casada, solo de pasada.
La amistad hace lo que la sangre no hace.
Ni cena sin vino, ni olla sin tocino.
Donde buena olla se quiebra, buena cobertera queda.
El sabio calla, el tonto otorga.
El que no tiene dinero en su bolsa, deberá tener palabras agradables en su boca.
Quien quiera saber, que compre un viejo.
Cuando pudieres trabajar, no lo dejes, aunque no te den lo que mereces.
Quien bien tiene y mal escoge, si sale mal que no se enoje.
Poco se gana hilando pero menos mirando.
Aunque la bolsa esté exhausta, el día de gastar se gasta.
Vale más tener amigos en la plaza que en la caja.
Dar el consejo y el remedio, favor completo.
Quien guarda bien su dinero, no peca por cicatero.
Entran como arrimaos y quieren salir como dueños.
Enteramente de balde no se da nada a nadie.
Con cacao se paga el cacao, con dinero el dinero y con maíz el maíz.
Antes con buenos hurtar que con malos rezar.
Cerezas y mentiras, unas de otras tiran.
Haciendo y deshaciendo se va aprendiendo.
El que parte y comparte, se queda con la mejor parte.
¿Quién es tu enemigo?. El de tu oficio.
Mujer casada, casa quiere.
El dinero es bien venido aunque llegue en una bolsa sucia.
Bueno es saber cada uno para cuánto es.
Oveja cornuda y vaca barriguda, no la trueques por ninguna.
Un candado para la bolsa y dos para la boca.
Hablara yo para mañana.
Pajes; mozos y era Perico solo.
El casado casa quiere.
Bien gobernar y no mucho bailar.
Lo que un hombre puede esconder, otro lo puede descubrir.
Del mal que hicieres no tengas testigo, aunque sea tu amigo.
El amor da al necio osadía y entendimiento.
Mejor es deuda vieja que pecado nuevo.
A ave de paso, cañazo.
Más vale callar y parecer tonto, que abrir la boca y despejar dudas.
Algo es el queso, pues se da por beso.
El uso hace diestro, y la destreza maestro.
Bueno es lo bastante y malo lo sobrante.
Del favor nace el ingrato.
Paga para que te acrediten.
Quien no da nudo, pierde punto.
Dame aficionado al juego y yo te daré borracho y mujeriego.
Más vale que la bolsa sienta el dolor que no el corazón.
Goza de la alegría que evita que los amigos se avergüencen el uno del otro la mañana siguiente
A cautela, cautela y media.
Cuando promete un hombre honrado, queda obligado.
Lo que se dice en la mesa debe ser envuelto en el mantel.
Antes de hablar, pensar.