Lo que es igual, no es trampa.
O de trabajo o de trabajos muere el abogado.
A la cena y a la cama, solo una vez se llama.
No hay cosa que fin no tenga, a la corta o a la luenga.
Es virtud el trabajar, como también el guardar.
Ganar un proceso es adquirir una gallina y perder una vaca.
El que con tontos anda es por sacarles la pasta.
Hablar en plata blanca.
Un hombre es juzgado por la compañía que lo rodea.
Del viejo, el consejo; y del rico el remedio.
A buena confesión, mala penitencia.
Más vale un "por si acaso", que un "que pensaran".
Casa de esquina, ni la compres ni la vivas.
Consejos a viejas y pláticas a gitanos, trabajos vanos.
De cuentos suele irse a chismes.
Al amigo y al caballo no apretallo.
Cuando se trabaja no se tiene tiempo de ganar dinero.
Con bolsillo ajeno, todo el mundo es limosnero.
Dinero sin caridad, es pobreza de verdad.
La honestidad es un vestido de oro
El deber se reconoce fácilmente: es aquello que menos deseamos hacer
El que paga intereses es el burro que jala la carreta de quien le presto.
Confesión hecha, penitencia espera.
El que sabe sabe, y el que no sabe es gerente.
Págase el señor del chisme, más no de quien lo dice.
Mal acomodado es desnudar un santo para vestir a otro.
Deudas tienes y haces más, si no mientes, mentirás.
Casa hecha, bolsa deshecha.
Cuentas claras conservan amistades.
Deuda pagada, otra empezada.
Saber refranes, poco cuesta y mucho vale.
Bestia buena, se vende sin ir a la feria.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
Hay que poner tierra de por medio.
Acude al sabio para el consejo y al rico para el remedio.
Dale lo suyo al tiempo, pero sin perder el tiempo.
Salud y pesetas salud completa.
Los hombre dispuestos a prometer, están dispuestos a olvidar.
Bodega de buen olor, no ha menester pregón.
Buena cuenta es toma y daca, y todas las demás, caca.
Boca con boca se desboca.
Lo que se regala y se quita se vuelve cuita.
El salario del justo es la vida; la ganancia del malvado es el pecado.
Cuando se cierra una puerta, otra se abre.
La oportunidad no toca dos veces a la misma puerta.
Todo mal nace de la ociosidad, cuyo remedio es la ocupación honesta y continua.
Carta cortés, cada dos renglones, mentiras tres.
En hacer bien nunca se pierde.
Mal se conciertan dos pobres en una puerta.
Mucho ruido y pozas nueces.