A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
Al potro y al niño, con cariño.
La sardina y el huevo a dedo.
Si Septiembre no tiene fruta, Agosto tuvo la culpa.
Hijos crecidos, trabajos llovidos.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
Averiguelo, Vargas.
El que rompe viejo, paga nuevo.
A falta de hechiceros lo quieren ser los gallegos.
¡Una sopa de tu propio chocolate!.
Humedades de Abril, malas son de salir.
Que mejor almohada que no saber de mañana.
Todos desnudos nacemos, aunque vestidos nos vemos.
Casa de muchos, casa de sucios.
Refranes y sustos, hay para todos los gustos.
Al alba de la duquesa, que da el sol a media pierna.
A quien mucho tiene, más le viene.
Para la iglesia nada es secular, menos aquello que es pecaminoso
A la mujer bailar, y al asno andar y rebuznar; faltando quien, el diablo se lo ha de enseñar.
Quien no tiene quiere más.
En casa del capellán, no falta nunca el pan.
Para ser bella hay que ver estrellas
Hacer la del humo.
Favor ofrecido, compromiso contraído.
Pan de ayer, vino de antaño y carne manida dan al hombre la vida.
La misa, dígala el cura.
Amor comprado, dale por vendido.
Zapatero remendón, en el hombre lleva el don.
Quien corteja a una casada, la vida lleva prestada.
Es mejor viajar lleno de esperanza que llegar.
Más vale dar que recibir, si te lo puedes permitir.
Partidarios: gente amiga de llenar bolsa y barriga.
Se quedó a vestir santos.
Amigo y vino deben de ser añejos.
El tiempo es oro.
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
Dádivas quebrantan peñas.
El que da algo a un hombre bueno hace una buena venta.
Lo mejor del domingo, el sábado por la tarde.
¡Fíate de la Virgen y no corras!.
Chanzas y danzas, no llenan panza, tajada buena si la llena.
El que bien vive y santamente, antes de tiempo ve la muerte.
Los refranes de los viejitos son evangelios chiquitos
De Marzo a la mitad, la golondrina viene y el tordo se va.
El pan caliente, mucho en la mano y poco en el vientre.
Amistad fundada en el vino dura como el vino; solo una noche
El vino y la mujer, el juicio hacen perder.
La barca pasa, la orilla queda
De juergas, pendencias y amores, todos somos autores.
Apaga la luz, Mañosón!