Gran hidalguía y la despensa vacía.
Las berzas de enero, escurren el puchero.
Agua estantía, renacuajos de día.
La temporada más conveniente para el haragán no llega nunca.
Año de pitones, año de cabrones.
Manos frías, amor para un día, manos calientes, amor para siempre.
La justicia de Enero es rigurosa, más llegando Febrero, ya es otra cosa.
En viernes ni en martes, ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu viña podes, ni tu ropa tajes.
Hombre entrado en días, las pasiones frías.
Araña de día, carta o alegría.
La alegría es don de Dios y bondad del corazón.
De sol de tarde, Dios te guarde.
Gran corsario es el tiempo, siempre llevando, siempre trayendo.
Fiebres otoñales, largas o mortales.
Si en septiembre comienza a llover, otoño seguro es.
El más feliz parto, tiene algo de "jarto".
No hay luna como la de enero, ni amor como el primero.
De señora a señora, empanadas y no ollas.
Muchas candelitas hacen un Cirio.
De enero a enero, el dinero es del banquero.
Febrerillo loco, Marzo ventoso y Abril lluvioso hacen a Mayo florido y hermoso.
Favor de señores y temporal de Febrero, poco duraderos.
Dan darán, dicen las campanas.
Yantar tarde y cenar cedo, sacan la merienda de en medio.
El labrador para Octubre sus deudas cubre.
Año tuero, vaca y muerto.
Cuando llueve en San Canuto, tres meses justos.
A buen santo te encomiendas.
Por San Justo y Pastor, entran las nueces en sabor, y las mozas en amor.
La pollada de Agosto y enero, vale por un carnero.
A cada cañada le llega su añada.
Enero y Febrero hinchan el granero, con su hielo y su aguacero.
El diez de Abril, al cuco verás venir.
En las caricias de otoño, se empieza en la cara y se acaba en el coño.
Viaje de luna de miel; ni es viaje, ni ves luna, ni es de miel.
A buen año y malo, no dejes la harina en el salvado.
Mal año o buen año, cuatro caben en un banco.
Candil de la calle, obscuridad de su casa.
No falte cebo al palomar, que las palomas ellas se vendrán.
Ropa dominguera, del portal pa fuera.
Allí haz a tu hijo heredero, donde anda la niebla en el mes de enero.
A casa nueva, puerta vieja.
Para olvidar un querer, tres meses de no ver.
Siempre dan las nueces al que menos las merece.
Las mañanitas de Abril son muy dulces de dormir, y las de Mayo no tienen fin ni cabo.
A confite de monja pan de azúcar.
De San Martín en adelante ya no hay diablo que aguante.
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.
Bollo de monja, costal de trigo.
La esperanza alegra el alma.