Un centímetro delante nuestro es completa oscuridad.
La madre no comió carne; el padre no bebió vino; y salió sietemesino.
Llenarle la cuenca a alguien.
Más aburrido que un mico en un bonsái.
En la duda, ten la lengua muda.
Gusta más la preparación que la función.
En casa del jabonero, el que no cae resbala.
Amistades que son ciertas mantienen las puertas abiertas.
Entender por donde entienden los gigantones de Burgos.
Goza de la alegría que evita que los amigos se avergüencen el uno del otro la mañana siguiente
Mujer que no tiene encanto, se queda para vestir santos.
Sin Ceres y Baco es amor débil y flaco
Vísteme despacio que tengo prisa.
A juventud ociosa, vejez trabajosa.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
El hombre siempre pugna por ir arriba, y el agua, abajo.
Nadie come mejor que el que se procura la comida con sus propias manos
Río que ensancha sus orillas no es todo agua limpia.
El zorro pierde el pelo, pero no las mañas.
A barbas honradas, honras colmadas.
Ya ni en la paz de los sepulcros creo.
Arte para lograr es el dulce hablar.
El amigo, lo escojo yo, el pariente, no.
Para aprender, nunca es tarde.
El que no habla, Dios lo hizo mudo.
Con albarcas y sin afeitar, de Gumiel de Izán.
Relámpago al oriente, agua al día siguiente.
Si marzo no ha pasado, no hables mal de lo sembrado.
En arca abierta, el justo peca.
Ningún hombre vale más que otro si no hace más que otro
La nobleza es orden muy estrecha, y pocos cumplen con ella.
Cerca de la iglesia, lejos de Dios.
Es más fácil tapar el sol con un dedo que la verdad con una montaña de mentiras.
No dar ni recibir, sin escribir.
División y destrucción, hermanas gemelas son.
No existe felicidad sobre la tierra que no lleve su contrapeso de desgracias
El comer no admite espera, el pagar, la que se quiera.
Aunque el hombre sea de bronce, no le quites el trago de las once.
Fruto vedado el más deseado.
La fortuna es un cristal; brilla pero es frágil.
Amor y amigo de verba, amigo y amor de mierda.
Caja que tuvo alcanfor, quédale el olor.
De los amigos me guarde Dios, que de los enemigos me guardo yo.
La oración de los rectos en su gozo.
No hay más bronce que años once, ni más lana que no saber que hay mañana.
Tiempo pasado siempre es deseado.
Amistad que dice no, amistad que se perdió.
Pasear llevando sobre los hombros una carga
Perro en tierra barbechada, no guarda nada.
Cuando hay lealtad y franqueza, las cartas sobre la mesa.